expr:id='"post-" + data:post.id'>

LA RUPTURA CON EL PASADO (CAPITULO 4)

LA RUPTURA CON EL PASADO


Sólo los fantasmas se revuelcan en el pasado, explicándose a si mismos con descripciones basadas en sus vidas ya pasadas. Tú eres lo que eliges ser hoy en día, no lo que antes elegiste ser.


¿Quién eres? ¿Cómo te describes a ti mismo? Para contestar estas dos preguntas tendrás sin duda que referirte a tu propia historia, a un pasado ya vivido, pero al que sin duda sigues ligado y del que te parece difícil escaparte. ¿ Cómo te describes a ti mismo? Son pequeñas etiquetas muy ordenaditas que has ido acumulando durante toda la vida? Tienes acaso un cajón lleno de autodefiniciones que usas regularmente? Algunas de ellas pueden ser tan grandilocuentes como: Yo soy una persona muy nerviosa; soy tímido; soy perezoso; no tengo oído musical; soy torpe; soy muy olvidadizo, y todo un catálogo de cosas que eres y que usas. Sin duda tienes también una serie de "Soy" positivos como: soy muy cariñoso; soy amable; y juego bien al bridge. No hablaremos de ellos aquí ya que el propósito de este capítulo es de ayudarte a crecer y desarrollarte más que aplaudirte por las actividades en las que estás operando eficientemente.


Las autodefiniciones no son inadecuadas por naturaleza, pero pueden ser usadas de forma perjudicial. El hecho mismo de etiquetar puede ser un impedimento para el desarrollo de la personalidad. Es fácil usar la etiqueta como excusa para seguir igual. Sren Kirkegaard escribió: "Si me clasificas (o me etiquetas), me niegas". Cuando el individuo tiene que estar a la altura de la etiqueta que lo clasifica, el ser deja de existir. Y pasa lo mismo con las autoclasificaciones. Es muy probable que al identificarte con tus etiquetas clasificadoras te estés negando a ti mismo, en vez de aprovechar tu propio potencial de crecimiento.


Todas las autoclasificaciones proceden del pasado histórico del individuo. Pero el pasado, como dijo Carl Sandbug en Prairie, "es un cubo lleno de cenizas".

Trata de averiguar hasta qué punto estás encadenado a tu pasado. Todos los "Yo soy" autodestructivos provienen de estas cuatro frases neuróticas:

(1) "Así soy yo."
(2) "Yo siempre he sido así."
(3) "No puedo evitarlo."
(4) "Es mi carácter."

Ahí están todas en un paquetito. Las trabas que te impiden crecer, cambiar y hacer tu vida (desde este momento en adelante, que es la única vida que tienes) nueva, estimulante y llena de momentos presentes plenos y felices.

Conozco a una abuela que, todos los domingos cuando recibe en su casa a su familia para comer, decide cuánto va a comer exactamente cada persona y deliberadamente calcula las porciones que pone en cada plato de acuerdo con sus propias especificaciones. A cada persona le da dos pedazos de carne, una cucharada de guisantes, unas patatas y así con todo. Cuando le preguntan: "¿Por qué haces eso?", contesta diciendo, "Oh, siempre he sido así", ¿Por qué? Porque "Así soy yo".

La razón del comportamiento de la abuela procede de ; su propia etiqueta que a su vez procede de un pasado en el que siempre se ha comportado de esa manera.

Hay personas que usan las cuatro frases a la vez cuando se cuestionan sus comportamientos. Si le
preguntas a alguien por qué se perturba tanto al oír hablar de accidentes, puede que te responda: "Oh, así soy yo, siempre he sido así, realmente no puedo evitarlo, es mi carácter,". Las cuatro a la vez, todas y cada una le sirven para explicar por qué nunca será diferente ni considerará la posibilidad de cambiar.

Tus "Yo soy", que describen un comportamiento autoneutralizador se remontan a algo que aprendiste en el pasado. Y cada vez que usas una de estas cuatro frases i lo que realmente estás diciendo es: "Pienso seguir siendo lo que he sido siempre".

Puedes empezar a deshacer los nudos que te atan al pasado y eliminar las inútiles frases que se dicen para seguir siendo lo que siempre has sido.

He aquí una típica lista de "yo soy" que podría incluirse en tu autorretrato.


Yo soy tímida Yo soy perezoso Yo soy apocado
Yo soy asustadizo Yo soy desordenada Yo soy nervioso
Yo soy olvidadizo Yo soy pésima para la mecánica
Yo soy malo para las matemáticas Yo soy un solitario Yo soy frígida
Yo soy aburrido Yo soy una pésima cocinera Yo soy malo para la gramática
Yo soy de los que se cansan muy pronto Yo soy enfermizo Yo soy tosco
Yo soy proclive a los accidentes Yo soy corto de genio Yo soy hostil
Yo soy solemne Yo soy apática Yo soy gorda Yo soy negado para la música
Yo soy fatal para el deporte Yo soy torpe Yo soy porfiada Yo soy inmadura
Yo soy meticulosa Yo soy descuidado Yo soy vengativo Yo soy irresponsable
Yo soy de los que se angustian fácilmente.

Es muy probable que te hayas topado con varias de estas frases o que quizás estés haciendo tu propia lista. De lo que se trata no es de qué etiquetas escoges, sino del hecho que escojas ponerte en las etiquetas. Si auténticamente estás satisfecho de alguno de los "Yo soy", déjalo estar, pero si reconoces que algunos de estos "Yo soy" u otros que hayas podido recordar se te atraviesan en el camino entorpeciendo tu vida, quiere decir que ha llegado el momento de hacer unos cambios. Empecemos por comprender el origen de los "Yo soy".


La gente quiere ponerte etiquetas, quiere encasillarte en cierto tipo de categorías que le resultan cómodas. Así es más fácil. D. H. Lawrence nos demuestra lo insensato que resulta este proceso de clasificación en su poema 2 ¿Qué es él?


-¿Qué es él?
-Un hombre, por supuesto.
-Sí, pero ¿qué hace?
-Vive y es un hombre.
-¡Oh, por supuesto! Pero debe trabajar. Tiene que tener una ocupación de alguna especie.
-¿ Por qué?
-Porque obviamente no pertenece a las clases acomodadas.
-No lo sé. Pero tiene mucho tiempo. Y hace unas sillas muy bonitas.
-¡Ahí está entonces! Es ebanista.
- No, no!
-En todo caso, carpintero y ensamblador.
-No, en absoluto.
-Pero si tú lo dijiste.
-¿ Qué dije yo ?
-Que hacía sillas y que era carpintero y ebanista.
-Yo dije que hacía sillas pero no dije que fuera carpintero.
-Muy bien, entonces es un aficionado.
-¡Quizá! ¿Dirías tú que un tordo es un flautista profesional o un aficionado?
-Yo diría que es un pájaro simplemente.
-Y yo digo que es sólo un hombre.
-¡Está bien! Siempre te ha gustado hacer juegos de palabras.



CÓMO EMPEZARON ESOS "YO SOY"

Los antecedentes a los "Yo soy" caen en dos categorías. El primer tipo de etiquetas o clasificaciones procede de la demás gente. Te las colocaron cuando eras niño y las has llevado contigo desde entonces. Las otras etiquetas son el resultado de una elección de tu parte para evitar tener que hacer cosas incómodas o difíciles.


La primera categoría es la más corriente. La pequeña Hope está en segundo grado. Va a clases de pintura todos los días, feliz de jugar con los colores y pintar. Su profesora le dice que no tiene mucha facilidad para la pintura, y ella empieza a faltar a las clases porque no le gusta que la censuren. Y al poco tiempo ya tiene un principio de "Yo soy": Yo soy bastante mala para la pintura. Y si sigue actuando de forma negativa al respecto, evitando las ocasiones de pintar, reforzará este concepto y más tarde, cuando sea mayor y le pregunten por qué no dibuja, dirá: "Oh, no sirvo para eso; siempre he sido así". La mayoría de los "Yo soy" son residuos de frases como: "Él es bastante torpe; su hermano es bueno para la gimnasia, él es el estudioso de la familia,". O "Eres igual a mí; yo también era pésima para la gramática". O "Billy fue siempre el tímido del grupo". O "Ella es igual a su padre; si acierta una nota es como el burro que toca la flauta por casualidad,". {éstos son los derechos innatos de una vida entera de "Yo soy" que nunca se discuten. Que se aceptan simplemente como una condición natural de la vida.


Habla un día con la gente que tú crees responsable de muchos de los "Yo soy" de tu vida (tus padres, viejos amigos de la familia, antiguos profesores, abuelos, etc.). Pregúntales por qué creen que te volviste como eres y si has sido siempre así. Diles que estás decidido a cambiar y comprueba si creen que eres capaz. Sin duda te sorprenderán sus interpretaciones y el hecho de que piensen que no puedes ser de otra manera puesto que "Siempre has sido así",.

La segunda categoría de "Yo soy" tuvo su origen en esos rótulos tan apropiados que aprendiste a colocarte a ti mismo para dejar de hacer las cosas que no te gustan. Yo he tratado a un paciente que tiene cuarenta y seis años y tiene muchos deseos de ir a la Universidad, pues perdió la oportunidad de hacerlo en su juventud a causa de la Segunda Guerra Mundial.

Pero a Horace le asusta la perspectiva de entrar en competencia con gente joven recién salida del colegio. El miedo al fracaso y las dudas que tiene respecto a su capacidad intelectual lo espantan. A menudo estudia catálogos de distintas universidades, y con la ayuda que ha recibido en su tratamiento ha pasado los exámenes de admisión y ha concertado una entrevista con uno de los miembros del Comité de Admisión de una universidad local. Pero aún usa sus "Yo soy" para evitar incorporarse activamente a los estudios. Justifica su actitud diciendo: "Soy demasiado viejo; no soy suficientemente inteligente; no me interesa realmente". (Yo soy... demasiado viejo; Yo soy... poco inteligente...; Yo soy de los que no se interesan realmente por esas cosas.)

Horace usa sus "Yo soy" para dejar de hacer algo que realmente quiere hacer. Uno de mis colegas los usa para liberarse de las tareas que no le divierten. Evita tener que arreglar el timbre, o la radio, o hacer cualquiera de esas incómodas tareas caseras, recordándole simplemente a su esposa que: "Pero querida, si tú ya lo sabes, a mí no se me dan bien estas cosas",. Este tipo de "Yo soy" entra dentro de los comportamientos acomodables, pero no por eso dejan de ser excusas engañosas. En vez de decir: "Encuentro que este tipo de actividad es aburrida y sin interés, y escojo no trabajar en ella en mis momentos presentes" (lo que es perfectamente lógico y saludable), resulta mucho más fácil sacar un "Yo soy," del bolsillo.


En estos casos, la gente está diciendo algo respecto a sí misma. Está declarando que "Yo soy un producto acabado en este sector y nunca voy a ser distinto". Si eres un producto acabado, atado y encasillado, quiere decir que has dejado de crecer, y si por un lado quieres aferrarte a algunos "Yo soy", puede que descubras que muchos otros te limitan y que son autodestructivos.

Más adelante he anotado una lista de etiquetas que son reliquias del pasado. Si reconoces alguna de ellas como tuya, puede que quieras cambiarla. El quedarte exactamente como eres en cualquier sector de tu vida equivale a tomar una de esas decisiones que se parecen a esa muerte de la que hablamos en el Capítulo 1. No te olvides de que no se trata de las cosas que simplemente no te gustan, sino más bien de echar una mirada al comportamiento que te aleja de actividades que podrían proporcionarte mucho placer y fascinación.

DIEZ CATEGORÍAS TÍPICAS DE "YO SOY" Y SUS DIVIDENDOS NEURÓTICOS


1. Yo soy malo para las matemáticas, la gramática, la literatura, los idiomas, etcétera.
Este "Yo soy" garantiza que no te esforzarás por cambiar. El "Yo soy" académico sirve para evitar que tengas que hacer alguna vez el trabajo pesado que se necesita para dominar una materia que siempre te ha parecido difícil y aburrida. Mientras conserves la etiqueta de tu incapacidad ante ti mismo, tienes una disculpa hecha a medida para evitar el esfuerzo.

2. Yo soy pésimo para el tipo de actividades que necesitan cierta habilidad manual como por ejemplo, la cocina, los deportes, hacer punto, dibujar, hacer teatro etcétera.
Este "Yo soy" te da la seguridad de que no tendrás que hacer ninguna de estas cosas en el futuro y justifica cualquier mala actuación en esos campos en el pasado. "Siempre he sido así; así soy por naturaleza." Esta actitud refuerza tu inercia y, lo que es aún más importante, te ayuda a aferrarte a la absurda noción de que no vale la pena que hagas cualquier cosa si no la haces realmente bien. Así que, a menos que seas el campeón mundial, siempre es mejor esquivar el bulto que hacerla.


3. Yo soy tímida, reservada, temperamental, nerviosa, asustadiza, etcétera.
Aquí se recurre a la genética para apoyar estos "Yo soy". En vez de enfrentarte con ellos y con el pensamiento autodestructivo que los apoya, simplemente los aceptas como confirmación de tu manera innata de ser. También puedes echar la culpa a tus padres y usarlos a ellos como justificación o como el motivo de tu "Yo soy" actual. Haces que ellos sean los causantes de tus problemas, y no te tienes que esforzar ni trabajar para ser diferente. Escoges este comportamiento como una manera de evitar el ser asertivo en ciertas situaciones que siempre te han resultado molestas. {éste es un residuo de la infancia en la que había gente que tenía especial interés en hacerte creer que eras incapaz de pensar por ti mismo. {éstos son los "Yo soy," que tienen que ver con la personalidad. Estas autodefiniciones te ayudan a evitar el difícil trabajo de ser diferente de lo que has sido siempre. Defines tu personalidad con un "Yo soy" apropiado y todos los comportamientos negativos diciendo que están fuera de tu control. Niegas la noción de que puedes escoger , tu propia personalidad y permites que una supuesta deficiencia genética sea la explicación de todos esos rasgos de personalidad que te gustaría poder repudiar.

4. Yo soy torpe, me falta coordinación, etcétera.
Estos "Yo soy" que aprendiste de niño te permiten evitar el ridículo que podrías sufrir en caso de enfrentarte con ciertas habilidades físicas que tienen otras personas. Por supuesto que tu falta de habilidad proviene de un largo historial de creer en esos "Yo soy" que te hicieron evitar todo tipo de actividad física y no de una falla innata. Sólo puedes ser competente en lo que practicas; no en lo que evitas hacer. Conserva tu "Yo soy" y quédate entonces en los aledaños de las cosas mirándolas y suspirando por ellas, pero haciendo como si este tipo de cosas realmente no te gustara.


5. Yo soy poco atractiva, fea, huesuda, demasiado alta, etcétera.
Estos "Yo soy" fisiológicos te sirven para evitar correr riesgos con el sexo opuesto y para justificar la pobre imagen que tienes de ti misma y la falta de amor que has escogido para tu vida. Mientras sigas describiéndote a ti misma de esta forma, tendrás la excusa perfecta y hecha a medida para no ponerte en línea para una relación amorosa. Y tampoco tendrás que trabajar para verte bien y ser atractiva. Usas tu espejo como justificativo para no hacer la prueba. Sólo hay un problema: vemos exactamente lo que escogemos ver, incluso en los espejos.

6. Yo soy desorganizado, meticuloso, desordenado, etcétera.
Estos "Yo soy" relacionados con la conducta son muy útiles para manipular a los demás y para explicar por qué las cosas tienen que hacerse de cierta manera. "Siempre las he hecho así." Como si la tradición fuese un motivo para hacer cualquier cosa. "Y siempre las haré así" es el mensaje no formulado. Confiando en la forma que lo has hecho siempre no tienes por qué mantener la noción llena de riesgos y peligros de que podrías hacerlo de una manera diferente, y a la vez asegurarte de que todos los que están a tu alrededor lo hagan a tu manera también. Éstos son los "Yo soy" que recurren a la "política" como sustituto del pensamiento.


7. Yo soy olvidadiza, descuidada, irresponsable, apática, etcétera.
Estos "Yo soy" te resultan particularmente útiles cuando quieres justificar algún comportamiento ineficaz. Estos "Yo soy" evitan que trabajes para mejorar tu memoria, o tu descuido y simplemente te disculpas con un cómodo y simple "Así soy yo". Mientras puedas sacar a relucir este "Yo soy" cuando te comportas de alguna de las maneras descritas más arriba, jamás tendrás que trabajar para intentar un cambio. Simplemente sigue olvidando y recordándote a ti misma que no puedes evitarlo, y siempre serás olvidadiza.

8. Yo soy italiana, alemana, judía, irlandesa, negra, china, etcétera.Éstos son tus "Yo soy" étnicos y funcionan muy bien cuando se te acaban las otras excusas necesarias para explicar ciertos comportamientos, que no te favorecen pero que son demasiado difíciles de cuestionar. Cada vez que te comportas de manera estereotipada relacionada con tu subcultura, tú simplemente echas mano de tu "Yo soy" étnico como justificativo. Una vez le pregunté a un maitre de hotel por qué era tan excitable y reaccionaba con esos terribles exabruptos ante el menor problema. Me contestó: "¿Qué puede esperar de mí? Soy italiano. "No puedo evitarlo".


9. Yo soy mandón, prepotente, autoritario, etcétera. Aquí tus "Yo soy" te permiten continuar tus actitudes hostiles en vez de trabajar para desarrollar una : autodisciplina. Recubres el comportamiento con "No puedo evitarlo, yo siempre he sido así".


10. Yo soy viejo, anciano, estoy cansado, etcétera. Con estos "Yo soy" puedes usar tu edad como justificativo para no participar en lo que pueden ser actividades arriesgadas o peligrosas. Cada vez que tienes que enfrentarte con una actividad como puede ser un encuentro deportivo, una cita amorosa después de un divorcio o de la muerte de un cónyuge o un viaje, puedes decir simplemente "Estoy demasiado viejo para esas cosas" y habrás eliminado los riesgos que lleva consigo la posibilidad de hacer algo nuevo y que impulsa tu crecimiento y desarrollo. Lo que implican los "Yo soy" basados en la edad es que estás definitivamente acabado en esos campos; como cada vez serás más viejo, ya has terminado de crecer y de experimentar cosas nuevas.


EL CIRCULO DEL "YO SOY"


Las retribuciones que te brinda aferrarte a tu pasado por medio de los "Yo soy," que sacas a relucir cuando te conviene, pueden ser resumidos nítidamente en una palabra: evasión. Siempre que quieres evitar cierto tipo de actividades o ignorar algún defecto de tu personalidad, podrás justificarte con un "Yo soy". Y si usas estas etiquetas durante un tiempo lo suficientemente largo, verás que empiezas a creerlas tú mismo y en ese momento presente eres ya un producto acabado destinado a seguir siendo lo que eres para el resto de tus días. Las etiquetas te permiten evitar el riesgo y el difícil trabajo pesado de tratar de cambiar. también perpetúan el comportamiento que las provocó. De este modo si un muchacho joven va a una fiesta convencido de que es tímido, se portará como tal y su comportamiento reforzará aún más su imagen de sí mismo como un ser tímido. Es un círculo vicioso.





Ahí lo tienes. En vez de intervenir entre los puntos 3 y 4 del círculo, simplemente exonera su
comportamiento con un "Yo soy" evadiéndose así del riesgo necesario para salir de la trampa. Pueden haber muchos motivos que expliquen la timidez del joven; algunos de ellos estarán sin duda relacionados con su niñez. Sea cual fuere el motivo de su miedo, él ha decidido no hacer nada por solucionar su problema de contacto social justificándolo más bien con un simple "Yo soy". Su miedo al fracaso es tan grande que no le deja ni hacer la intentona. Si él llegara a creer en su momento presente y en su posibilidad y capacidad de elección, su frase cambiaría de "Yo soy tímido,", a "Hasta ahora me he comportado con timidez". El círculo vicioso de la timidez puede ser aplicado a casi todos los "Yo soy" que sirven para subestimarse a sí mismo. Toma el caso por ejemplo del estudiante que piensa que es malo para las matemáticas cuando le toca hacer un deber de álgebra.



En vez de detenerse entre el 3 y el 4, dedicar más tiempo, consultar con un profesor o hacer un esfuerzo, el estudiante se da por vencido. A la pregunta por qué falló el curso de álgebra dirá: "Siempre he sido pésimo en matemáticas",. Recurre a esos infernales "Yo soy" como elementos que invoca para exonerarse y explicar a los demás por qué persiste en una conducta autofrustrante.

Puedes echarle una mirada a tu propio círculo de lógica neurótica y empezar a desafiar cualquier aspecto de tu vida en el que has elegido ser un producto acabado. La recompensa número uno por aferrarte al pasado y refugiarte en tus "Yo soy," es rechazar cualquier posibilidad de cambio. Cada vez que usas un "Yo soy" para explicar un comportamiento que te disgusta piensa en ti mismo como encerrado en una caja alegremente decorada, envuelto y empaquetado como un producto listo y acabado.

Por supuesto, es más fácil describirte a ti mismo que cambiar. Puede ser que culpes de tus etiquetas a tus padres o a los adultos importantes que te influenciaron en la niñez: a los maestros, vecinos, abuelos y gente por el estilo. Al hacerlos responsables de tus actuales "Yo soy" les has otorgado un grado de control sobre tu vida de hoy en día, les has elevado a una posición más alta que la tuya propia y te has creado una coartada ingeniosa para permanecer en una condición inmovilista. Esta retribución te sirve perfectamente de garantía contra cualquier posibilidad de correr un riesgo. Si tu "cultura" es culpable de que tengas ese "Yo soy", pues entonces no puedes hacer nada al respecto.

ALGUNAS ESTRATEGIAS PARA LIBERARTE DEL PASADO Y ELIMINAR TUS FASTIDIOSO E INOPORTUNOS "YO SOY"

Dejar atrás el pasado implica correr ciertos riesgos. Tú estás acostumbrado a tus autodefiniciones. En muchos casos funcionan como sistema de apoyo en tu vida cotidiana. He aquí algunas estrategias específicas que te servirán para eliminar esos "Yo soy":

- Eliminar los "Yo soy" cada vez que te sea posible. Sustitúyelos con frases como: "Hasta ahora había escogido ser así", o "Yo solía clasificarme así...".

Anuncia a tus seres más próximos que vas a tratar de eliminar algunos de tus "Yo soy,". Decide cuáles son los más importantes y pídeles que te lo recuerden cada vez que los saques a relucir.

Ponte metas de conducta para comportarte de manera muy diferente de lo que has hecho hasta ahora. Por ejemplo, si consideras que eres tímido, preséntate tú solo a alguna persona a la que normalmente hubieras evitado.

- Habla con algún amigo de confianza que te ayude a combatir las poderosas influencias del pasado. Pídele que te haga alguna señal silenciosa, como darse un pequeño tirón de orejas cada vez que te vea caer en uno de tus viejos "Yo soy".

- Escribe un diario donde vayas anotando tus comportamientos autodestructivos, y apunta no sólo tus actos sino también lo que sentías cuando te comportabas de esa manera. Durante una semana apunta en una libreta la hora exacta, la fecha y la ocasión en que usas cualquiera de los "Yo soy" autodestructivos, y esfuérzate por disminuir el número de apuntes. Usa la lista que dimos al principio de este capítulo como guía para las anotaciones en tu diario.

- Está siempre alerta para notar cualquiera de estas cuatro frases neuróticas y cada vez que vuelvas a pensarlas corrígete en voz alta de la siguiente manera. Cambia.

"Así soy yo"... a... "Así era yo".
"No puedo evitarlo"... a... "Puedo cambiar si lo intento seriamente".
"Siempre he sido así"... a... "Voy a ser diferente". "Es mi naturaleza",...
a... "Así creía yo que era mi naturaleza".
Trata de concentrarte para eliminar un "Yo soy" en un día determinado.

Si has usado el "Yo soy olvidadizo" para describirte a ti mismo, dedica el lunes para tomar conciencia de esa tendencia e intenta alterar uno o dos comportamientos olvidadizos. Igualmente si no te gusta tu "Yo soy tozudo", date un día específico para ser tolerante con las opiniones contrarias a la tuya; la cuestión es deshacerse de los "Yo soy" concentrándote en uno de ellos cada día.

- Puedes interrumpir tu propio "Círculo de "Yo soy"" entre los puntos 3 y 4 y decidir sacarte de encima esas viejas excusas que te servían para evadirte.

- Encuentra algo que no has hecho nunca y dedica una tarde para esa actividad. Después de haberte sumergido durante tres horas en una actividad completamente nueva, alguna actividad que siempre habías evitado, fíjate si aún puedes usar el mismo "Yo soy," que usaste esa mañana.

Todos tus "Yo soy" son fórmulas aprendidas de evasión y tú puedes aprender a hacer casi cualquier cosa si así lo decides.

ALGUNOS PENSAMIENTOS PARA TERMINAR

No existe algo que se pueda llamar naturaleza humana. La frase está diseñada para encasillar a la
gente e inventar excusas. Tú eres producto de la suma total de tus elecciones, y cada uno de los "Yo soy" que tanto cuidas, podría ser rebautizado o reetiquetado: "He escogido ser". Vuelve a la pregunta que abre este capítulo. ¿Quién eres tú? y ¿Cómo te describes a ti mismo? Piensa en algunas etiquetas deliciosas que sean completamente nuevas y no estén relacionadas en absoluto con las cosas que los demás han elegido para ti, o con las que tú habías elegido para ti hasta ahora. Esas aburridas y viejas etiquetas pueden estar impidiendo que tengas una vida tan plena como quisieras. Recuerda lo que dijo Merlin sobre la educación:
"Lo mejor para la tristeza -contestó Merlin, empezando a soplar y resoplar- es aprender algo. Es lo único que no falla nunca. Puedes envejecer y sentir toda tu anatomía temblorosa; puedes permanecer durante horas por la noche escuchando el desorden de tus venas; puedes echar de menos a tu único amor; puedes ver al mundo a tu alrededor devastado por locos perversos; o saber que tu honor es pisoteado por las cloacas de inteligencias inferiores. Entonces sólo hay una cosa posible: aprender. Aprender por qué se mueve el mundo y lo que hace que se mueva. Es lo único que la inteligencia no puede agotar, ni alienar, que nunca la torturará, que nunca le inspirará miedo ni desconfianza y que nunca soñará con lamentar, de la que nunca se arrepentirá. Aprender es lo que te conviene. Mira la cantidad de cosas que puedes aprender: la ciencia pura, la única pureza que existe. Entonces puedes aprender astronomía en el espacio de una vida, historia natural en tres, literatura en seis. Y entonces después de haber agotado un millón de vidas en biología y medicina y teología y geografía e historia y economía, pues, entonces puedes empezar a hacer una rueda de carreta con la madera apropiada, o pasar cincuenta años
aprendiendo a empezar a vencer a tu contrincante en esgrima. Y después de eso, puedes empezar de nuevo con las matemáticas hasta que sea tiempo de aprender a arar la tierra."'

Cualquier "Yo soy" que te impide el crecimiento es un demonio que hay que exorcisar. Y si forzosamente debes tener un "Yo soy", prueba éste a ver cómo te va. "Yo soy un "Yo soy" exorcista, y me gusta serlo."

Leer más...

expr:id='"post-" + data:post.id'>

LAS EMOCIONES INÚTILES: CULPABILIDAD Y PREOCUPACIÓN ( CAPITULO 5 )

LAS EMOCIONES INÚTILES: CULPABILIDAD Y PREOCUPACIÓN.

Si tú crees que sentirte mal o preocuparte lo suficiente cambiará un hecho pasado o futuro, quiere decir que resides en otro planeta con un diferente sistema de realidad. A lo largo de la vida, las dos emociones más inútiles son la culpabilidad por lo que se ha hecho y lapreocupación por lo que se podría hacer. Son los grandes despilfarros: la preocupación y la culpabilidad; laculpabilidad y preocupación. Al examinar estas dos zonas erróneas, te irás dando cuenta de lo conectadas queestán; en realidad pueden ser vistas como los extremos opuestos de la misma
zona.
X_______________________Presente _______________________X
Culpabilidad (Pasado) (Futuro) Preocupación

Ahí lo tienes. La culpabilidad quiere decir que despilfarras tus momentos presentes al estar inmovilizado acausa de un comportamiento pasado, mientras que la preocupación es el mecanismo que te mantieneinmovilizado ahora por algo que está en el futuro y que a menudo es algo sobre lo que no tienes ningún control.Podrás ver esto con claridad si tratas de pensar en ti mismo como sintiéndote culpable de algo que aún no hasucedido.Aunque una respuesta está dirigida al futuro y la otra al pasado, ambassirven el mismo propósito inútil de mantenerte inquieto o inmóvil en tu momento presente.
Robert JonesBurdette escribió en su obra Golden Day (El día dorado):No es la experiencia del día de hoy lo que vuelve locos a los hombres. Es el remordimiento por algo quesucedió ayer, y el miedo a lo que nos pueda traer el mañana.Es fácil ver ejemplos de culpabilidad y preocupación en todas partes, prácticamente en todas las personasque encontramos a nuestro paso. El mundo está poblado por personas que se sienten pésimamente por algoque no deberían haber hecho o asustados y consternados por cosas que pueden llegar a pasar. Yprobablemente tú no eres una excepción. Si tienes zonas extensas de culpa y preocupación, hay queexterminarlas, limpiarlas y esterilizarlas para siempre.
Sácate de encima esas pequeñas "c" y "p," que infestantantos sectores de tu vida.La culpabilidad y la preocupación son quizá las dos formas más comunes de angustia en nuestra cultura.Con la culpa, te fijas en sucesos pasados, te sientes abatido o molesto por algo que dijiste o hiciste y gastastus momentos presentes afligido por comportamientos pasados. Con la preocupación gastas el valiosopresente obsesionándote por algún suceso futuro. Ya mires atrás o adelante, el resultado es el mismo. Estásmalgastando el momento presente. El Golden Day de Robert Burdette es realmente "hoy día," y él resume lainsensatez de la culpabilidad y la preocupación con estas palabras:Hay dos días en la semana que nunca me preocupan. Dos días despreocupados, mantenidos religiosamentelibres de miedos y temores. Uno de esos días es ayer... y el otro día que no me preocupa es mañana.
EXAMINANDO LA CULPABILIDAD CON MÁS ATENCIÓN
Somos muchos los que hemos sido sometidos a una verdadera conspiración de culpabilidad en nuestrasvidas; una conspiración no premeditada pero muy eficiente destinada a convertirnos en verdaderas máquinasculpables. La máquina funciona de la siguiente manera. Alguien emite un mensaje destinado a recordarte quehas sido una mala persona por algo que dijiste o no dijiste, sentiste o no sentiste, hiciste o no hiciste.
Túrespondes sintiéndote mal e incómodo en tu momento presente. Tú eres la máquina de culpabilidad. Unaparato que respira, habla, camina y reacciona con cargas de culpabilidad cada vez que le echan elcombustible apropiado. Y debes estar bien aceitado si has estado totalmente inmerso en nuestra cultura que esuna cultura productora de culpas. ¿Por qué has recibido los mensajes de preocupación y culpabilidad que te han echado encima todos estosaños? En gran parte porque se considera "incorrecto" que no te sientas culpable, e "inhumano" que no tepreocupes.Todo está relacionado con la IMPORTANCIA que le des a los problemas. Si realmente te importa una personao cosa, demuestras este interés sintiéndote culpable por las cosas terribles que has hecho al respecto, o dandomuestras visibles de que su futuro te preocupa. Es casi como si tuvieras que demostrar tu neurosis para que teclasifiquen y consideren como a una persona a Quien le importan los demás.
La culpabilidad es, de todas las zonas erróneas de comportamiento, la más inútil. Es de lejos la quedespilfarra mayor cantidad de energía emocional. ¿Por qué? Porque, por definición, te estás sintiendoinmovilizado en el presente por algo que ya pasó. Y no existe culpabilidad por grande que sea, que puedacambiar la historia
.LA DIFERENCIA ENTRE LA CULPABILIDAD Y LA POSIBILIDAD DE APRENDER LAS LECCIONES DELPASADO.
La culpabilidad no es sólo una preocupación por el pasado; es la inmovilización del momento presente enaras de un suceso del pasado. Y el grado de inmovilización puede abarcar desde una pequeña incomodidadhasta una severa depresión. Si simplemente estás aprendiendo lecciones de tu pasado, y prometiéndote evitarla repetición de algún comportamiento específico, eso no se llama culpa. Experimentas culpabilidad sólocuando este sentimiento te impide actuar ahora porque antes te comportaste de una cierta manera. Aprenderde tus equivocaciones es una parte sana y necesaria de tu crecimiento y desarrollo.
La culpabilidad es malsanaporque gastas inútilmente tu energía en el presente sintiéndote molesto y deprimido a causa de unacontecimiento ya histórico. Y eso es tan inútil como malsano. No hay culpabilidad por grande que sea, quepueda resolver un solo problema.
LOS ORÍGENES DE LA CULPABILIDAD
Son dos las formas básicas que toma la culpabilidad para convertirse en parte integrante del mecanismoemotivo de un individuo. La primera es la culpabilidad aprendida a muy temprana edad que queda como unresiduo infantil en la personalidad adulta. La segunda es la culpabilidad que ha sido autoimpuesta por un adultodespués de infringir un código al que se suscribe.l. La culpa residual: Esta culpa es la reacción emocional que la gente Lleva consigo desde sus memoriasinfantiles. Estos productores de culpa son numerosos y si funcionan en el caso de los niños, la gente mayorsigue cargando con ellos en su edad adulta.
Algunos de estos residuos implican amonestaciones como lassiguientes:"Papá no te va a querer si haces eso otra vez." "Deberías sentirte avergonzado por lo que has hecho.,"(Como si eso te fuera a ayudar.)"Bueno, muy bien, a fin de cuentas, yo sólo soy tu madre."A la persona adulta las implicaciones subyacentes en este tipo de frases pueden seguir con vigencia cuandodesagrada a su jefe o a otras personas que sirven como imágenes paternales y maternales.
El intento persistente de lograr el apoyo de estas figuras está presente y en consecuencia, lo mismo sucedecon la culpa cuando los esfuerzos fracasan.La culpa residual también aflora en el sexo y en el matrimonio. Es fácil verlo en los múltiples remordimientosy en las excusas por comportamientos pasados. Estas reacciones de culpa se producen porque en la infanciael niño aprende a ser manipulado por los adultos y estas mismas reacciones pueden seguir funcionando en elhombre que ha dejado de ser niño para convertirse en adulto.2. Culpa autoimpuesta: Esta segunda categoría de reacción culpable cubre una zona mucho más molesta.Aquí el individuo se siente inmovilizado por cosas que ha hecho recientemente pero que no tienennecesariamente que estar conectadas con algo que pasó en su infancia.
Es la culpabilidad impuesta por símismo cuando se infringe una norma adulta o un código moral adulto. El individuo puede sentirse mal durantemucho tiempo aunque el dolor nada puede hacer para cambiar lo que ha sucedido. Entre las culpasautoimpuestas más típicas está la de haber reñido con alguien y luego detestarse por haberlo hecho; o elsentirse emocionalmente nulo debido a algo que se ha hecho como haberse ido sin pagar en un negocio, nohaber asistido a la iglesia, o haber dicho algo indebido.
De este modo, puedes considerar la culpa como una reacción a residuos de normas que te fueronimpuestas y por las que aún estás tratando de complacer a alguna ausente figura de autoridad, o comoresultado de tus esfuerzos por vivir a la altura de normas autoimpuestas que realmente no te convencen, perosientes que debes contemporizar con ellas. En ambos casos, se trata de un comportamiento estúpido y lo quees más importante, inútil. Puedes seguir lamentándote hasta el fin de tus días, pensando en lo malo quehas sido, y lo culpable que te sientes, y ni la más pequeña tajada de culpa podrá hacer algo pararectificar ese comportamiento. Se acabó tu culpabilidad es una tentativa de cambiar la historia, dedesear que las cosas no fueran como son. Pero la historia es así y tú no puedes hacer nada al respecto.
Lo que sí puedes hacer es empezar a cambiar tu actitud respecto a las cosas que te producen culpa. Ennuestra cultura hay muchas venas de pensamiento puritano que nos envían mensajes de este calibre: "Si tediviertes, tendrías que sentirte culpable por ello". Muchas de tus propias reacciones de culpa autoimpuestaspodrían encontrar su origen en este tipo de pensamiento. Quizás has aprendido a que no debes satisfacer tusgustos, o que no debes disfrutar de un chiste verde, o que no debes participar en cierto tipo decomportamientos sexuales. Si bien los mensajes represores son muy comunes en nuestra cultura, la culpa quesientes cuando te estás divirtiendo es puramente autoimpuesta.Puedes aprender a disfrutar del placer sin sentirte culpable. Puedes aprender a verte a ti mismo como unapersona que es capaz de hacer cualquier cosa integrada en su propio sistema de valores sin perjudicar a losdemás.
Y hacerlo sin sentir culpa. Si haces algo y te disgustas contigo mismo luego de haberlo hecho, puedesproponerte evitar ese tipo de comportamiento en el futuro.Pero soportar una sentencia de culpa autoimpuesta es un "viaje" neurótico que te puedes evitar. Laculpabilidad no sirve de ayuda para nada. Por el contrario, no sólo sirve para inmovilizarte sino que aumentalas posibilidades de que repitas el mismo comportamiento indeseado en el futuro. La culpa puede servir deretribución en sí misma y también de permiso para repetir el mismo comportamiento. Mientras retengas laposibilidad de retribución que significa el absolverte a ti mismo por medio de la culpabilidad, podrás seguirdando vueltas como un burro atado a la noria sin lograr nada a no ser la infelicidad del momento presente.
TÍPICAS CATEGORÍAS Y REACCIONES PRODUCTORAS DE CULPA
Culpa filial en niños de todas las edadesUna de las maneras de manipular a un niño por medio de la culpa para que haga algo podría ser más omenos como la que se usa en el ejemplo siguiente:Madre: Donny, trae las sillas del sótano porque vamos a comer en un momento.Niño: Bueno mamá, en seguida voy; estoy mirando el partido y lo haré cuando se acabe este tiempo.Mensaje materno productor de culpa: No importa entonces. Yo lo haré... con lo que me duele la espalda. Túsigue disfrutando el partido.Donny se imagina a su madre cayéndose por las escaleras con seis sillas sobre las espaldas. Y él es elresponsable.El tipo de mentalidad de "Yo me sacrifiqué por ti", es un productor de culpa sumamente eficiente. Aquí elpadre o la madre pueden recordar los momentos difíciles cuando sacrificaron su propia felicidad a fin de que tútuvieras algo.
Cuando te recuerdan tus deudas, tú naturalmente te preguntas cómo puedes ser tan egoísta.Las referencias a los dolores del parto son uno de los ejemplos de esta actitud productora de culpa. "Sufrídieciocho horas seguidas sólo para traerte a este mundo." Otra frase muy eficiente es: "Si seguí casada con tupadre, fue por ti". Están tratando de hacerte sentir culpable por la infelicidadmatrimonial de tu madre.La culpa es uno de los métodos más eficientes que tienen los padres para manipular las acciones de losniños. "Está muy bien.
Nosotros nos quedaremos aquí solos. Tú ve y diviértete como siempre lo has hecho. Note preocupes por nosotros.," Este tipo de comentario sirve mucho para conseguir que llames por teléfono ovayas de visita a menudo a casa de tus padres. Si le das vuelta ligeramente podrás oír algo así como: "¿Quédiablos te pasa? ¿Acaso te has roto el dedo y no puedes marcar un número de teléfono?,". Los padresenchufan la máquina de la culpa y tú te comportas de acuerdo con ella, vale decir con rencor.La táctica de "Nos dejaste avergonzados" es también muy útil. O: "¿Qué dirán los vecinos?",. Se recurre alas fuerzas externas para hacerte sentir mal por lo que has hecho y para evitar que pienses por ti mismo. La43táctica de "Si llegas a fracasar en algo nos dejarás avergonzados" es un ataque de culpabilidad que puedehacer casi imposible tu vida normal después de haber experimentado el más leve fracaso.
La enfermedad de uno de los padres es un superfabricante de culpa. "Has hecho que me suba la presión."Alusiones a que "me estás matando" o "provocando un ataque al corazón" son muy eficientes a la vez que teculpabilizan por todas las dolencias típicas de la vejez. Necesitas hombros muy anchos para poder llevar estetipo de culpa puesto que puede durar toda una vida, literalmente, y si eres muy vulnerable, puedes inclusollegar a sentirte culpable de la muerte de uno de tus padres.La culpa sexual impuesta por los padres es muy común. Todos los pensamientos o comportamientossexuales son como campos fértiles para el cultivo de la culpa. "Dios no permita que te masturbes. Eso esmalo.," Por medio de la culpa te pueden manipular para que adoptes la actitud sexual apropiada. "Deberíadarte vergüenza leer esas revistas. Ni siquiera deberías tener esos pensamientos."La culpabilidad puede estimular ciertos comportamientos socialmente correctos. "¡Cómo puedes dejarmeavergonzada ante la abuela hurgándote la nariz en público!" "Olvidaste darle las gracias. Debería dartevergüenza o ¿es que quieres que nuestros amigos piensen que yo no te enseño nada?," No obstante, esposible ayudar al niño a tener un comportamiento social adecuado sin cargarlo de culpa. Una simple y directaexplicación del porqué ese comportamiento es indeseable es un método más eficiente. Por ejemplo, si se ledice a Donny que sus interrupciones constantes son molestas y no dejan conversar a los mayores se habráplantado en él la primera semilla evitando la culpa que acompaña a una frase como la siguiente: "Tú siempreinterrumpes, debería darte vergüenza, es imposible hablar cuando tú estás cerca".
Y el sólo hecho de alcanzar la madurez no logra poner fin a la manipulación filial por medio de la culpa. Yotengo un amigo que tiene cincuenta y dos años. Es un pediatra de origen judío casado con una cristiana. Aúnmantiene en secreto su matrimonio por miedo a que si se lo dice a su madre "podría matarla,", lo que enrealidad significa que él siente que podría matarla. Mantiene un apartamento aparte con todos los enseresnecesarios en una casa con el único propósito de recibir allí todos los domingos a su madre que tiene ochentay cinco años.
Ella no sabe que él es dueño de otra casa donde vive seis días a la semana. Él hace estepequeño juego por miedo y por la culpa que siente al estar casado con una "shiksa". Aunque es un hombremaduro en todos los aspectos y que ha triunfado ampliamente en su propio mundo profesional, sigue bajo elcontrol de su madre. Todos los días la llama desde su oficina y vive con ella la fantasía del hijo soltero.La culpabilidad asociada a los padres o a la familia es una de las estrategias más comunes para mantener araya a la gente. Los ejemplos que di más arriba sólo son una pequeña muestra de la infinidad de frases ytécnicas que sirven para ayudar al hijo o la hija a escoger la culpa (inmovilidad del momento presente por unsuceso del pasado) como tributo a la genealogía.
LA CULPABILIDAD RELACIONADA AL CÓNYUGE O AMANTE
La culpabilidad por el "Si tú me quisieras," es una de las maneras eficaces de manipular a un amante. Estatáctica es particularmente útil cuando uno quiere castigar a su pareja por algo que ha hecho. Es como si elamor dependiera de un tipo de comportamiento determinado. Cada vez que alguien no está a la altura de loque se espera de él se puede usar la culpa para hacerlo volver al redil. Tiene que sentirse culpable de no amaral otro.Los resentimientos, los silencios pronunciados y las miradas doloridas son métodos muy útiles paraprovocar la culpa en los demás. "Yo no te voy a hablar, así aprenderás., O "Ni te me acerques ¿cómopretendes que te quiera después de lo que has hecho?" Esta es una táctica muy usada en los casos en queuno de los amantes empieza a descarriarse.A menudo, años después de ocurrido un incidente, uno de los cónyuges se lo recuerda al otro para ayudarloa escoger la culpa del momento presente. "No te olvides de lo que hiciste en 1951. , O "¿ Cómo puedo tenerconfianza en ti cuando me fallaste entonces?" De esta manera uno de los miembros de la pareja puedemanipular el presente del otro refiriéndose al pasado. Si uno de ellos ha logrado finalmente olvidarlo, el otropuede recordárselo periódicamente y así mantener al día sus sentimientos de culpa por comportamientospasados.La culpa es muy útil para conseguir que el partenaire en el amor se adapte a las demandas y normas delotro. "Si tuvieras algo de sentido de responsabilidad, me hubieras llamado." O "Ésta es la tercera vez que hetenido que vaciar la basura, me imagino que simplemente te niegas a hacer tu parte,. La meta? El fin de todoesto? Lograr que uno haga lo que quiere el otro.¿El método? La culpabilidad.
LA CULPABILIDAD INSPIRADA POR LOS NIÑOS
El juego de la culpabilidad filial puede ser invertido. La culpa es una calle de dos vías y los niños son tancapaces de usarla para manipular a sus padres como ellos a sus hijos.Si un niño se da cuenta de que sus padres no pueden soportar el verlo sufrir y que se sienten culpables deser malos padres, el niño usará a menudo esta culpa para manipularlos. Una pataleta en el supermercadopuede lograr el caramelo deseado. "El papá de Sally le deja hacerlo." O sea que el papá de Sally es un buenpadre y tú no. "Tú no me quieres. Si me quisieras, no me tratarías así.", Y el extremo: "Seguro que soyadoptado. Mis verdaderos padres no me tratarían así".
Todas estas afirmaciones llevan el mismo mensaje: tú,como padre, deberías sentirte culpable por tratarme a mí, tu hijo, de esta manera.Los niños, por supuesto, aprenden a usar este comportamiento destinado a producir sentimientos deculpabilidad en sus padres al observar cómo los adultos en su mundo lo usan para conseguir las cosas queellos quieren. La culpa no es una manera natural de comportarse. Es una reacción emocional aprendidaque sólo puede ser usada si la víctima le muestra al explotador que es vulnerable a ella. Los niños sabencuándo es posible manipular a un adulto. Si constantemente te recuerdan las cosas que hiciste o no hiciste porellos con el fin de lograr lo que quieren, quiere decir que han aprendido el truco de la culpa. Si tus niños usanesas tácticas es que las han aprendido en alguna parte. Y lo más probable es que observándote a ti.
LA CULPABILIDAD INSPIRADA POR EL COLEGIO
Los maestros son originadores superlativos de culpabilidad, y los niños, ya que son muy sugestionables,son también muy fáciles de manipular.Éstos son algunos de los mensajes de culpa que perturban la felicidad del momento presente de la gentejoven:"Qué desilusión se va a llevar de ti tu mamá." "Debería darte vergüenza... Sacar un insuficiente un niñointeligente como tú.""¿Cómo puedes hacer sufrir así a tus padres, después de todo lo que han hecho por ti? ¿No sabes la ilusiónque tienen de que vayas a Harvard?""Fallaste el examen porque no estudiaste, ahora te fastidias."A menudo se usa la culpabilidad en los colegios para hacer que los niños aprendan ciertas cosas o secomporten de una manera especial.
Y recuerda que aunque seas una persona mayor aún sigues siendo unproducto de esos colegios.
OTRAS INSTITUCIONES CAUSANTES DE CULPABILIDAD
La mayor parte de las prisiones operan sobre la teoría de la culpabilidad. Si una persona pasa bastantetiempo pensando en lo malo que ha sido, gracias a la culpa llegará a ser una persona mejor. Las sentencias decárcel por delitos no violentos, como pueden ser las evasiones de impuestos, violaciones de tráfico,infracciones civiles y faltas por el estilo son ejemplos de este tipo de mentalidad. El hecho de que un granporcentaje de los internados vuelva a cometer infracciones a la ley no ha hecho nada para modificar o poner entela de juicio esta creencia.Quédate encerrado en la cárcel y sufre lo que has hecho. Este procedimiento es tan caro e inútil que resultadifícil, casi imposible, explicarlo con lógica.
La explicación ilógica por supuesto, es que la culpa es una parte tanintegral de nuestra cultura que se ha convertido en la columna vertebral de nuestro código criminal. En vez dehacer que los infractores de la ley civil ayuden a la sociedad o paguen sus deudas, tratan de reformarlos pormedio de encarcelamientos productores de culpa que no benefician a nadie y menos aún al culpable. No haysentimiento de culpa por grande que sea que pueda alterar el comportamiento pasado. Peor aún, las cárcelesno son los sitios más apropiados para aprender las diversas posibilidades legales de elección. Por el contrario,fomentan una repetición del delito al amargar al preso. (La práctica de encarcelar a los criminales peligrosospara proteger a los demás es otra cosa y aquí no trataremos ese tema.)
En nuestra sociedad, la práctica de dar propina ha venido a reflejar, no que el servicio o la atención es debuena calidad, sino el grado de culpabilidad de la persona beneficiaria del servicio. Los camareros y camareraseficientes, los chóferes de taxi, botones y otros empleados domésticos se han dado cuenta de que la mayoría45de la gente no puede enfrentarse con el sentimiento de culpabilidad que les produce el no comportarsecorrectamente, y que darán la propina establecida sin que esto tenga relación alguna con la calidad del serviciorecibido. Así pues el gesto ostentoso de la mano estirada, los comentarios desagradables y las miradasintencionadas están destinados a producir un sentimiento de culpabilidad y seguidamente, lo más rápidoposible, la gran propina.El ser desordenado, el fumar y otros comportamientos inaceptables por el estilo pueden ser motivos deculpa. Si por ejemplo dejaste caer un cigarrillo o un vaso de papel, la mirada severa de un extraño puedesumirte en paroxismos de culpabilidad por haberte comportado de una manera torpe.En vez de sentirte culpable por algo que ya hiciste, ¿por qué no decides más bien no volver a comportarte deuna manera antisocial o torpe?Los regímenes para adelgazar son una actividad cargada de culpa.
El que está haciendo dieta, se come uncaramelo y se siente culpable todo un día recordando su debilidad de un momento. Si estás tratando de perderpeso y caes en comportamientos contraproducentes, puedes aprender de ellos y hacer lo posible para ser máseficiente en tu momento presente. Pero el sentirse culpable y lleno de autorreproches es una pérdida detiempo, pues si te sientes así durante mucho tiempo es muy probable que volverás a comer en exceso comouna manera de salirte de tu dilema, una manera neurótica por cierto.
LA CULPABILIDAD EN LAS RELACIONES SEXUALES
Quizás el sexo sea la actividad que más culpa produce en nuestra sociedad. Ya hemos visto cómo lospadres engendran culpa en los niños por hechos o pensamientos relacionados con el sexo. Y los adultos no sesienten menos culpables en los asuntos del sexo. La gente se introduce subrepticiamente en las salas en quese proyectan películas pornográficas para que los demás no vean lo depravados que son. Mucha gente noquiere reconocer que disfrutan con ciertas prácticas sexuales como puede ser el sexo oral y se sientenculpables de sólo pensar en ello.Las fantasías sexuales son también productoras muy eficientes de culpa. Muchas personas se sientenincómodas por tener tales pensamientos y niegan su existencia en privado, o incluso en sus sesiones deterapia.En efecto, si yo tuviese que localizar un centro para la culpabilidad en el cuerpo humano, lo pondría en el sexo.Esta es sólo una pequeña lista de las influencias culturales que conspiran para impulsarte a escoger laculpa. Ahora echemos una mirada a las retribuciones psicológicas del sentimiento de culpabilidad. No teolvides que sea cual sea el dividendo éste será siempre autofrustrante y recuérdalo la próxima vez queprefieras la culpa a la libertad.
LAS RETRIBUCIONES PSICOLÓGICAS DE LA ELECCIÓN DE LA CULPABILIDAD
He aquí las razones más básicas para escoger el desperdiciar tu presente sintiéndote culpable por cosasque hiciste o dejaste de hacer en el pasado.- Si absorbes tus momentos presentes sintiéndote culpable por algo que ya sucedió, no tendrás queemplear tu momento actual en actividades eficientes y provechosas. Simplemente, como muchoscomportamientos autofrustrantes, la culpa es una técnica de evasión que sirve para impedir que trabajes por timismo y en ti mismo en el momento presente. Así trasladas tu responsabilidad por lo que eres o no eres ahoraa lo que eras o dejabas de ser en el pasado.- Al trasladar tu responsabilidad hacia atrás, no sólo evitas el trabajo pesado que significa cambiarte a timismo ahora, sino también los riesgos que acompañan dicho cambio. Es más fácil inmovilizarse consentimientos de culpa por los sucesos del pasado que emprender la senda llena de riesgos que lleva a crecer ydesarrollarse en el presente.- Existe la tendencia a creer que si te sientes lo suficientemente culpable, a la larga quedarás exonerado detu mal comportamiento.
Esta retribución de perdón es la base de la mentalidad carcelaria que describimosarriba, por lo cual el preso paga sus pecados sintiéndose terriblemente mal durante un largo período de tiempo.Cuando más grande haya sido el delito, más largo será el período que se necesite para lograr el perdón.- La culpabilidad puede ser el medio de volver a la seguridad de la niñez; un período cómodo en el que otrostomaban las decisiones en tu nombre y se ocupaban de ti. En vez de hacerte cargo de ti mismo en el presente,46confías en los valores de los otros en tu pasado. Y una vez más la retribución radica en sentirse protegido delpeligro de hacerte cargo de tu propia vida.- La culpa es una manera muy útil de transferir la responsabilidad de tu comportamiento hacia los demás.
Esfácil enfurecerse con los demás por la manera en que te manipulan, y trasladar el enfoque de la culpa de timismo hacia esas otras personas terribles que son tan poderosas que pueden hacerte sentir lo que quieran,incluso culpable.- A menudo puedes ganarte la aprobación de la gente, incluso cuando está de acuerdo con tu conducta,simplemente sintiendo culpa por ese comportamiento. Puedes haber hecho algo que transgreda las normasestablecidas, pero al sentirte culpable estás demostrando que sabes muy bien cómo debes comportarte y queestás haciendo lo posible por adaptarte.- La culpa es una espléndida manera de ganarse la compasión de la gente.
Y no importa si el deseo decompasión demuestra claramente que tienes una pobre idea de ti mismo. En este caso prefieres que los demássientan pena por ti en vez de amarte y respetarte a ti mismo.Ahí tienes los dividendos más notorios que podrás lograr si te aferras a la culpa. La culpa, como todas lasemociones autoanulantes, es una elección, algo que puedes controlar. Si no te gusta y prefieres deshacerte deella para quedarte completamente "libre de culpa" he aquí algunas estrategias que te servirán para borrar porcompleto el pizarrón de tu culpa.
ALGUNAS ESTRATEGIAS PARA ELIMINAR LA CULPABILIDAD
Empieza a mirar el pasado como algo que jamás puede modificarse, sientas lo que sientas respecto a él.;Se acabó! Y cualquiera que sea la culpa que escojas, no te servirá para cambiar el pasado. Graba esta fraseen tu conciencia: "Mi sentimiento de culpabilidad no cambiará el pasado ni hará que yo sea una personamejor". Este tipo de enfoque te ayudará a diferenciar la culpabilidad del conocimiento que puedas arrancar alpasado
- Pregúntate a ti mismo lo que estás evitando en el presente por culpa del pasado. Al trabajar en estesentido, eliminarás la necesidad de la culpa.Un paciente mío que llevaba un tiempo comprometido en una relación extramatrimonial nos brinda un buenejemplo de esta clase de eliminación de culpa. El hombre decía que se sentía culpable de tener esta relación,pero seguía dejando a su mujer una vez por semana para ir a ver a su amante. Le hice notar que la culpa de laque hablaba era un sentimiento, completamente inútil. No hacía que su matrimonio mejorara y evitaba quedisfrutara de la relación con su amante.Podía elegir una de dos cosas. Podía reconocer que dedicaba su presente a sentirse culpable porque le eramás fácil que examinar de cerca su matrimonio y hacer algo por él y por sí mismo.
O podría aprender a aceptar su comportamiento. Podía reconocer que aceptaba las exploraciones sexualesextramatrimoniales y darse cuenta de que su sistema de valores incluía ciertos comportamientos que erancensurados por mucha gente. En cualquiera de los dos casos, él elegiría eliminar la culpa y cambiar oaceptarse a sí mismo.
- Empieza a aceptar en ti mismo cosas que tú has escogido pero que le pueden disgustar a cierta gente.Así, si tus padres, jefe, vecinos, o incluso tu cónyuge, toman una posición contraria a la tuya en algo puedespensar que es muy natural, acuérdate lo que dijimos anteriormente respecto a la búsqueda de aprobación. Esnecesario que te apruebes a ti mismo; la aprobación de los demás es agradable pero no viene al caso. Cuandologres no necesitar aprobación, desaparecerá la culpa que puedes sentir por el comportamiento que no obtienela aprobación de los demás.
- Escribe un diario de culpas y apunta todas las ocasiones en que te sientes culpable, anotandocuidadosamente por qué, cuándo y con quién sucede y lo que estás perdiendo en el presente al angustiarte porel pasado. El diario te podrá dar sin duda algunas percepciones internas de tu zona de particular culpabilidad.Reconsidera tu sistema de valores. ¿ Cuáles son los valores que realmente aceptas y cuáles los quesolamente finges aceptar? Haz una lista de todos estos valores falsos y decide vivir según un código éticodeterminado por ti mismo y no por uno impuesto por otra gente.
- Haz una lista de todas las maldades que has hecho en tu vida. Imponte clasificaciones de culpa para cada una en una escala de valores que vaya del uno al diez. Suma losresultados y constata si hoy te importa que la diferencia sea de cien o un millón. El momento presente siguesiendo el mismo y toda tu culpabilidad no es más que una actividad desperdiciada.
- Evalúa las verdaderas consecuencias de tu comportamiento. En vez de buscar sentimientos místicos paradeterminar las afirmaciones y las negaciones en tu vida, determina tú mismo si los resultados de tus actos hansido agradables y productivos para ti.
- Trata de enseñarle a las personas que tienen que ver con tu vida y que tratan de manipularte por medio dela culpa de que tú eres muy capaz de enfrentarte con las desilusiones que les provoque tu comportamiento. Simamá empieza con su escena de culpa, "Tú no hiciste eso" o "Yo iré a buscar las sillas, tú quédate sentadoahí", aprende a contestarle de distinta manera, por ejemplo: "Muy bien mamá, si quieres lastimarte la espaldapor unas sillas sólo porque no puedes esperar unos minutos, supongo que no puedo hacer nada para evitarlo".El resultado tardará en llegar pero el comportamiento de aquella gente empezará a cambiar cuando vean queno te pueden forzar a sentirte culpable. Una vez que logres desconectar la culpa, la posibilidad de manipulartey de controlarte emocionalmente habrá desaparecido para siempre.- Haz algo que sabes muy bien que te hará sentir culpable. Cuando vayas a un hotel y te indican un botonespara que te acompañe a una habitación que fácilmente podrás encontrar tú sólo con tu pequeña maleta, di queno lo necesitas. Si no te hace caso dile a este compañero indeseado que está perdiendo su tiempo y suenergía ya que tú no le darás propina por un servicio que no deseas. O tómate una semana para estar sólocomo siempre has querido hacerlo, a pesar de las protestas culpabilizantes de los demás miembros de lafamilia. Este tipo de comportamiento te ayudará a enfrentarte con la culpa omnipresente que tantos sectores denuestro entorno te ayudan a elegir con tanta eficiencia.- El diálogo siguiente representa un ejercicio de interpresentaciones en una sesión de psicoterapia de grupoque yo dirigía, en la que una chica joven (de 23 años) se enfrentaba con su madre (representada por otromiembro del grupo) porque quería irse de casa. La madre usaba todas las posibles respuestas productoras deculpa para evitarlo. Este diálogo fue el resultado final de una hora de enseñarle a la hija cómo capear lasfrases productoras de culpa de su madre.Hija: Mamá, me voy de casa.Madre: Si lo haces me dará un ataque al corazón; tú sabes lo delicada que estoy y cuánto te necesito paraque me ayudes con la medicina y todo lo demás.Hija: Estás preocupada por tu salud y crees que , no te las puedes arreglar sin mí.Madre: Claro que no. Mira, yo he sido buena contigo todos estos años y ahora me abandonas. Si eso estodo lo que te importa tu madre, hazlo, sigue adelante.Hija: Tú crees que porque me ayudaste de niña yo debería pagarte quedándome aquí y no serindependiente y vivir por mi cuenta.Madre: (Cogiéndose el pecho.) Ahora mismo estoy con taquicardia. Creo que me voy a morir. Me estásmatando, eso es lo que estás haciendo."Hija: ¿Quieres decirme algo antes de irme?En este diálogo la hija se niega a rendirse ante los evidentes productores de culpa que le ofrece su madre.Esta muchacha había sido una verdadera esclava de su madre y todos los esfuerzos que había hecho antespara irse de su casa y establecerse por su cuenta habían chocado con ese tipo de retórica culpabilizante. Lamadre estaba dispuesta a hacer cualquier cosa para conseguir a su hija y ésta tenía que aprender nuevasrespuestas, o resignarse a ser la esclava de su madre y de su culpa por el resto de sus días. Toma notacuidadosamente de las respuestas de la hija.Todas empiezan con referencias a su madre responsabilizándola por sus propios sentimientos. Al decir "Túsientes" en vez de "Yo siento" se disminuye el potencial de culpa con mucho tino.La culpabilidad en nuestra cultura es una herramienta útil para manipular a los demás y una inútil pérdida detiempo. La preocupación, la otra cara de la moneda, es desde el punto de vista del diagnóstico, idéntica a laculpa, pero está enfocada exclusivamente hacia el futuro y a todas las cosas terribles que podrían llegar asuceder.
OBSERVACIONES RESPECTO A LA PREOCUPACIÓN
¡No hay de qué preocuparse! ¡Absolutamente nada! Puedes pasarte el resto de tu vida, empezandoahora mismo, preocupado por el futuro, y por mucho que te preocupes, no cambiarás nada. Recuerdaque la preocupación ha sido definida como el sentimiento que te inmoviliza en el presente por cosas quepueden llegar a suceder en el futuro. Debes tener cuidado en no confundir la preocupación con el hacer planes48para el futuro. Si estás haciendo planes para el futuro y la actividad del momento presente puede contribuir aque ese futuro sea mejor esto no es preocupación. Sólo es preocupación cuando de alguna manera teencuentras inmovilizado en el presente por algún acontecimiento que puede suceder en el futuro.Así como nuestra sociedad alienta y da alas a la culpa, también fomenta la preocupación.
Una vez más todoempieza con la falacia de parangonar la preocupación con el amor. Si quieres a alguien, es el mensaje, debespreocuparte por él. Oirás frases como "Por supuesto que estoy preocupado por ella; es natural cuando quieresa alguien" o "No puedo dejar de preocuparme porque te quiero". Así pruebas tu amor preocupándotesuficientemente en el momento apropiado.La preocupación es endémica en nuestra cultura. Casi todo el mundo pierde una increíble cantidadde momentos presentes preocupándose por el futuro. Y todo ello no sirve para nada. Ni un solomomento de preocupación logrará mejorar las cosas. Peor aún, es muy posible que la preocupaciónanule tu eficacia en el presente. Más aún, la preocupación no tiene nada que ver con el amor que debe seruna relación en la que cada persona tiene el derecho de ser lo que elige ser sin condiciones impuestas por laotra persona.Imagínate que estás en el año 1860 al principio de la Guerra de Secesión.
El país se moviliza para la guerray hay aproximadamente treinta y dos millones de personas en los Estados Unidos. Cada una de estos treinta ydos millones de personas tiene miles de cosas en que preocuparse y pasan muchos momentos presentesangustiados por el futuro. Se preocupan por la guerra, el precio de los alimentos, las inundaciones, laeconomía, por las mismas cosas que siguen preocupándote hoy en día. En 1975, unos 115 años más tarde,todos esos que tanto se preocupaban están muertos y si sumamos todas sus preocupaciones, veremos que niesa inmensa cantidad de preocupación logró cambiar ni un momento de lo que ahora es historia. Lo mismo escierto en lo que respecta a los momentos en que más te has preocupado por el futuro.
Cuando la tierra estépoblada por un personal completamente diferente, ¿crees que alguno de tus momentos de preocupaciónhabrán logrado cambiar algo, hacer que algo sea distinto a lo que fue? No.Y alguno de esos momentos de preocupación hacen que las cosas sean distintas hoy en día, en el sentido decambiar las cosas que te preocupan?Otra vez, no. Entonces ésta es una de las zonas que debes ordenar, puesto que estás desperdiciando esospreciosos momentos presentes en comportamientos que no te brindan retribuciones positivas.Gran parte de tu preocupación se refiere a cosas sobre las que no tienes absolutamente ningún control.Puedes preocuparte todo lo que quieras sobre la guerra, o la economía, o posiblemente las enfermedades,pero la preocupación no nos traerá la paz ni la prosperidad ni buena salud.
Como individuo, tienes muy pococontrol sobre cualquiera de esas cosas. Además, la catástrofe que tanto te preocupa a menudo resulta sermenos horrible en la realidad de lo que fue en tu imaginación.Yo traté a Harold, que tenía cuarenta y siete años, durante varios meses. Estaba preocupado porque podíadespedirlo de su trabajo y entonces no podría mantener a su familia. Era un ser compulsivo que se preocupabacompulsivamente. Empezó a perder peso, no podía dormir y enfermaba a menudo. En las sesiones de terapia,hablamos sobre la inutilidad de la preocupación y sobre el modo que podía elegir para estar contento.
PeroHarold era un preocupado de verdad y sentía que era su diaria responsabilidad el preocuparse por losdesastres que podían ocurrir.Finalmente, después de angustiarse durante meses, recibió su notificación de despido y se quedó sin empleopor primera vez en su vida. Al cabo de tres días, encontró otro trabajo que no sólo era mejor pagado sino quele brindaba muchas más satisfacciones. Había usado su fuerza compulsiva para encontrar el nuevo empleo. Labúsqueda fue rápida y sin tregua. Y toda su preocupación anterior resultó inútil. Su familia no se murió dehambre y Harold no se desplomó. Como la mayor parte de los cuadros sombríos de nuestra imaginación, elcambio resultó más beneficioso que terrible. Harold experimentó en carne propia la inutilidad de lapreocupación, aprendió de primera mano lo inútil que resulta preocuparse y ha empezado a adoptar una actitudmás despreocupada para su vida.
En un ensayo muy inteligente y divertido publicado por The New Yorker, titulado "Busca lo Imbuscable",Ralph Shoenstein hace una sátira de la preocupación:¡Menuda lista! ¡Algo viejo y algo nuevo, algo cósmico y sin embargo algo trivial también, pues el preocupadocreativo debe siempre combinar lo pedestre con lo inmemorial. Si se apaga el sol, ¿podrán los METSs cumplirtodos sus compromisos nocturnos ?Si reviven algún día a los seres humanos que han sido congelados criogénicamente, ¿tendrán que volver ainscribirse en el registro electoral?Y si desaparece el dedo pequeño del pie, valdrán menos los goles en la Liga Nacional de Fútbol?49Puede que seas de los que se preocupan como profesionales de la preocupación, produciendo todo tipo destress innecesario y de ansiedad en tu vida a consecuencia de las opciones que haces por el hecho depreocuparte por todo tipo de cosas. O puede que seas uno de los angustiados de talla menor que se preocupasólo de sus propios problemas. La lista siguiente presenta las respuestas más comunes a la pregunta "¿Qué eslo que te preocupa?"
TÍPICOS COMPORTAMIENTOS DE PREOCUPACIÓN EN NUESTRA CULTURA
Reuní los datos siguientes de un grupo de unas doscientas personas que asistieron a una conferencia unatarde. Los denomino "la hoja de la preocupación", y puedes darte "puntajes de preocupación," parecidos a los"puntajes de culpa" de los que hablamos antes. No están colocados en orden de frecuencia o importancia. Lasoraciones entre paréntesis representan los tipos de frases que justifican la preocupación.
TU LISTA DE PREOCUPACIONES
Yo me preocupo de..
1. Mis hijos. ("Todo el mundo se preocupa de sus hijos, no sería muy buen padre si no me preocupara demis hijos, ¿no es verdad?")
2. Mi salud. ("Si no te preocupa tu salud, te puedes morir en cualquier momento.")
3. La muerte ("Nadie quiere morirse. La muerte preocupa a todos.")
4. Mi trabajo ("Si no te preocupa tu trabajo, puedes perderlo.")
5. La economía. ("Alguien tiene que preocuparse; al presidente parece que no le importa nada.")
6. Un ataque al corazón. ("A todo el mundo le da un ataque al corazón, ¿no es cierto?" "El corazón se tepuede detener en cualquier momento".)
7. La seguridad. ("Si no te preocupa la seguridad puedes terminar en un asilo o viviendo de la caridadpública.")
8. La felicidad de mi marido o mujer. ("Dios sabe lo que me preocupa su felicidad, aunque no me loreconozcan.")
9. ¿Estaré haciendo bien las cosas? ("Siempre me preocupa hacer las cosas bien, y así estoy tranquilo.")
10. Tener un niño sano si estás embarazada. ("Todas las futuras mamás se preocupan de eso.")
11. Precios. ("Alguien se tiene que preocupar por los precios antes que suban tanto que desaparezcan denuestra vista.")
12. Accidentes. ("A mí siempre me preocupa que mi mujer/marido o mis hijos puedan sufrir un accidente; esnatural ¿no es cierto?")
13. Lo que piensan los demás. ("Me preocupa que mis amigos no me quieran.")
14. Mi peso. ("Nadie quiere ser gordo; por tanto es natural que me preocupe la posibilidad de recuperar elpeso que perdí.")
15. Dinero. ("Nunca nos alcanza el dinero, y me preocupa que algún día no tendremos nada y tendremosque vivir de la caridad o del estado.")
16. Que se me estropee el coche. ("Es un cacharro viejo y voy en el por la autopista y por supuesto que mepreocupa pensar que puede tener una avería y lo que pasaría si la tuviera.")
17. Mis cuentas. ("Todo el mundo se preocupa de pagar sus cuentas. Uno no sería humano si no sepreocupara de pagar sus cuentas.")
18. La muerte de mis padres. ("No sé qué haría si se murieran mis padres; me enfermo de sólo pensarlo.Me preocupa quedarme solo y creo que no podría arreglármelas.")
19. Irme al Cielo o ¿qué pasa si no hay Dios? ("No puedo soportar la idea de que no haya nada.")
20. La meteorología. ("Hago planes para salir de picnic y de repente llueve. Me preocupa que no haya nievesi vamos a esquiar.")
21. Envejecer. ("Nadie quiere envejecer y, no me tomes el pelo, a todo el mundo le preocupa.")
22. Viajar en avión. ("Se oye hablar de tantos accidentes")
23. La virginidad de mi hija. ("A todo padre que quiere a su hija le preocupa que puedan hacerla sufrir o quese meta en algún lío.")
24. Hablar en público. ("Me paralizo cuando tengo que hablar ante mucha gente y me muero depreocupación antes de hacerlo.")
25. Cuando mi cónyuge no me llama. ("A mí me parece normal preocuparse cuando uno no sabe dóndeestá la persona que ama, o de si tiene algún problema.")
26. Ir a la ciudad. ("Quién sabe lo que va a pasar cada vez que una va a esa jungla. A mí me preocupa cadavez que voy" "Siempre me preocupa conseguir un sitio para el coche.")- Y quizás el más neurótico de todos...
27. No tener nada de qué preocuparse. ("Simplemente no me puedo quedar tranquilo cuando todo pareceandar sobre ruedas. Me preocupa no saber lo que va a pasar.")Esta es la hoja de preocupaciones colectiva en nuestra cultura. Puedes darle puntajes de preocupación a losque te parecen más aplicables a tu caso, sumar el total y no importa cuál sea el resultado, siempre será cero.El párrafo siguiente ilustra el alcance de la preocupación en nuestro mundo.
Está sacado de un artículo delNewsday (3 de mayo, 1975) que trataba sobre el seguro de accidentes hospitalarios.West Islip.- Dos funcionarios del Consejo del Hospital de Nassau-Suffolk advirtieron ayer al público que losque están preocupados por los problemas que puede crear la crisis del seguro de accidentes ( si los médicosdejan de atender a los pacientes totalmente o atienden sólo los casos de emergencia) no se han preocupado losuficiente.Esto es un llamamiento para que la gente pase más tiempo preocupada por un problema determinado.¿Cómo es posible que siquiera se publique una nota de este tipo? La respuesta es que nuestra cultura de másimportancia a la preocupación que a la acción. Si todos los que tienen algo que ver con el asunto sepreocuparan mucho más, quizá podría llegar a solucionarse el problema.Para eliminar la preocupación es necesario comprender la razón que la respalda. Si la preocupación tieneimportancia en tu vida, puedes estar seguro que tiene muchos antecedentes históricos en que apoyarse. Pero¿cuales son las retribuciones ? Las retribuciones son muy similares a los dividendos neuróticos que teproporciona la culpa como la preocupación son comportamientos autoanulantes que únicamente varían en unsentido temporal.La culpa está enfocada en el pasado; la preocupación en el futuro.
LAS RETRIBUCIONES PSICOLÓGICAS DE LA PREOCUPACIÓN
- La preocupación es una actividad del momento presente. De este modo, si gastas tu vida actualinmovilizado por la preocupación que te inspira el futuro, puedes evitar el presente y lo que en él haya deamenaza. Por ejemplo, yo pasé el verano de 1974, en Karamursel, Turquía, dando clases y escribiendo un librosobre psicoterapia. Mi hija, que tenía siete años en aquel entonces, se había quedado en Estados Unidos consu madre. Y a pesar de que me encanta escribir, encuentro que es una labor difícil y muy solitaria que requieremucha autodisciplina. Cuando me sentaba frente a mi máquina de escribir con el papel en su sitio y losmárgenes puestos, me daba cuenta de pronto que mis pensamientos habían volado hacia la pequeña TracyLynn. ¿ Qué pasará si sale a andar en bicicleta por la calle y no mira por dónde va? Espero que la estarán51vigilando si está en la piscina porque ella es bastante descuidada.
Sin darme cuenta había pasado una hora yyo la había gastado preocupándome. Y todo en vano por supuesto. Pero ¿era realmente en vano? Mientraspudiese gastar todos mis momentos presentes preocupándome, no tenía que luchar con las dificultades que seme presentaban cuando trataba de escribir. Y ésta era una retribución estupenda realmente.
- Puedes evitar tener que correr riesgos usando tus preocupaciones como excusa para inmovilizarte.¿Cómo vas a poder actuar si estás preocupado con tu problema del momento presente? "No puedo hacerabsolutamente nada; estoy tan preocupado." {ésta es una queja muy común que te mantiene inmóvil evitandoel riesgo que significa la acción.- Puedes autodenominarte como una persona cariñosa o amante porque te preocupas por los demás. Lapreocupación demuestra que eres un buen padre, una buena esposa o lo que seas. Es un dividendo estupendopero malsano y que carece de lógica.
- Las preocupaciones son muy útiles para justificar ciertos comportamientos autofrustrantes. Si eres gordo,seguro que comes de más cuando estás preocupado, por lo que tienes una razón estupenda para aferrarte alcomportamiento angustioso producido por las preocupaciones.Igualmente, verás que fumas más en situaciones difíciles y puedes usar tu angustia y tu preocupación para nodejar de fumar. Este mismo sistema de retribución neurótica es aplicable a otras zonas como el matrimonio, eldinero, la salud y cosas por el estilo. La preocupación te ayuda a evitar el cambio. Es más fácil preocuparse porlos dolores que tienes en el pecho que correr el riesgo de averiguar la verdad y consecuentemente tener quehabértelas contigo mismo.
- Las preocupaciones impiden que vivas tu vida. Los angustiados se quedan quietos preocupándose portodo mientras las personas activas y positivas tienen la necesidad de moverse. La preocupación es un recursomuy hábil que sirve para mantenerte inactivo y ciertamente es mucho más fácil angustiarse aunque menosestimulante y agradable, que ser una persona activa comprometida con las cosas
.- Las preocupaciones pueden provocar úlceras, hipertensión, calambres, dolores de cabeza, dolores deespalda y muchas dolencias por el estilo. Y aunque éstas no parecen retribuciones, obtienen como resultadomucha atención de parte de la demás gente y también mucha autocompasión. Y mucha gente prefiere sercompadecida que realizarse.Ahora que comprendes cuál es el sistema psicológico de apoyo que está detrás de tu preocupación, podrásempezar a proyectar algunos esfuerzos estratégicos que te servirán para deshacerte de los molestos microbiosde la preocupación que se incuban en esta zona errónea.
ALGUNAS ESTRATEGIAS PARA ELIMINAR LA PREOCUPACIÓN
Empieza a ver tus momentos presentes como un tiempo para vivir en vez de obsesionarte por elfuturo. Cuando te pilles angustiándote, pregúntate a ti mismo: "¿De qué me estoy evadiendo al gastar estemomento en preocupaciones?". Entonces empieza a atacar lo que estás evitando o lo que sea que te impulsa aevadirte. El mejor antídoto para la preocupación es la acción.Un paciente mío muy propenso a la angustia, me relató uno de sus últimos triunfos al respecto.
Durante suestadía en un lugar de veraneo, entró en una sauna una tarde. Allí se encontró con un señor que simplementeno podía tomarse unas vacaciones y olvidarse de sus problemas. Este señor habló largo y tendido sobre todaslas cosas que debían preocupar a mi paciente.Habló de la Bolsa, pero dijo que no había que preocuparse de las fluctuaciones de corto alcance. Dentro deseis meses habría un colapso total y eso sí que era para preocuparse. Mi paciente se enteró bien de cuáleseran las cosas de las que tendría que preocuparse y se fue. Jugó al tenis durante una hora, disfrutó jugando alfútbol con unos niños un rato, participó con su esposa en un campeonato de ping pong en el que ambos sedivirtieron muchísimo y finalmente unas tres horas más tarde volvió al vestuario a ducharse.
Su nuevo amigoseguía allí angustiándose, y empezó inmediatamente a enumerar una serie de cosas más que merecíanpreocupación.Mientras tanto mi cliente había pasado sus momentos presentes estimulantemente vivo, mientras que el otrohabía consumido los suyos preocupado por diferentes asuntos. Y ninguno de los dos tuvo ninguna influenciasobre los valores de la Bolsa.- Reconoce lo absurdo que resulta la preocupación. Pregúntate a ti mismo una y otra vez: "¿Habrá algo quellegue a cambiar como resultado de mi preocupación?".
- Date a ti mismo períodos cada vez más cortos de "tiempos de preocupación". Dedica diez minutos por lamañana y diez por la tarde para preocuparte; considéralos como tus segmentos de preocupación.Usa esos períodos para angustiarte por todos los posibles desastres que te quepan en ese espacio de tiempo.Entonces, usando tu habilidad para controlar tus propios pensamientos, posterga cualquier posiblepreocupación hasta que te llegue el próximo "tiempo de preocupación". Rápidamente te darás cuenta de lodisparatado que es emplear el tiempo de esta manera y a la larga eliminarás totalmente tu zona depreocupación.
- Haz una lista de preocupaciones anotando todas las cosas que te preocupaban ayer, la semana pasada eincluso el año pasado. Verifica si tus preocupaciones hicieron algo por ti. Averigua también si algunas de lascosas que te preocupaban llegaron a suceder. Pronto te darás cuenta de que la preocupación es una actividaddoblemente inútil y vana. No hace nada para modificar el futuro. Y la posible catástrofe resulta a menudo muyinferior a lo esperado e incluso un hecho beneficioso cuando sucede.¡Preocúpate sin más! Trata de demostrarlo cuando sientas que estás a punto de preocuparte. Esto es, detente,dirígete a alguna persona y le dices: "Míreme, estoy a punto de preocuparme". La otra persona no sabrá quédecir, se sentirá completamente confundida ya que tú probablemente no sabrás cómo demostrar eso quehaces tan bien.
- Hazte a ti mismo esta pregunta eliminadora de preocupaciones: "¿Qué es lo peor que me puede pasar amí (o a ellos) y qué posibilidades hay de que ocurran?". Descubrirás de esta manera el absurdo de laspreocupaciones.- Escoge deliberadamente un comportamiento que esté en conflicto con tus zonas habituales depreocupación. Si eres de los que ahorra compulsivamente para el futuro, preocupándole siempre de si tendrásuficiente dinero para el día de mañana, empieza a usar tu dinero hoy mismo. Haz como el tío rico que escribióen su testamento: "Gozando de excelente salud física y mental, gasté todo mi dinero en vida".
- Empieza a abordar tus miedos con pensamientos y comportamientos productivos. Hac e poco una amigamía pasó una semana en una isla cerca de la costa de Connecticut. A esta mujer le encanta hacer largospaseos y muy pronto descubrió que la isla estaba llena de perros que habían dejado en libertad. Decidió quelucharía con su miedo y preocupación de que la mordieran o incluso de que la hicieran pedazos, el desastretotal y definitivo.
Llevaba una piedra en el bolsillo (seguro contra accidentes) y decidió no dar muestras demiedo cuando se le acercaran los perros.Incluso rehusó disminuir la marcha cuando los perros empezaban a gruñir y se dirigían hacia ella. Y los perrosal ver que alguien rehusaba asustarse ante sus embates, desistían y se alejaban corriendo. Yo no estoyabogando por una conducta que puede resultar peligrosa, pero creo que plantar cara en forma positiva almiedo o la preocupación puede ser la mejor manera de hacerla desaparecer de tu vida.Ésas son algunas técnicas que te pueden servir para eliminar la preocupación de tu vida. Pero el arma máseficiente que puedes tener para terminar con la preocupación es tu propia determinación de borrar estecomportamiento neurótico de tu vida.
ÚLTIMOS PENSAMIENTOS SOBRE LA CULPA Y LA PREOCUPACIÓN
El momento presente es la clave para comprender tus actividades de culpa y preocupación. Aprende a vivirahora, en el presente, y a no desperdiciar tus momentos actuales en pensamientos inmovilizantessobre el pasado o el futuro. No hay otro momento en el que sea posible vivir más que el presente, elahora, y todas tus preocupaciones y culpas tan inútiles se hacen en el exclusivo momento presente.En Alicia en el país de las maravillas, Lewis Carroll habló de la vida en el presente."La regla es, mermelada mañana, y mermelada ayer... pero nunca mermelada hoy.""Alguna vez tiene que ser "mermelada hoy día", objetó Alicia.Y tú ¿ qué me dices ? Puesto que tiene que llegar a ser algún día, ¿por qué no hoy?

Leer más...

expr:id='"post-" + data:post.id'>

EXPLORANDO LO DESCONOCIDO ( CAPITULO 6 )

EXPLORANDO LO DESCONOCIDO

Sólo los inseguros ansían la seguridad Puede que seas un experto de la seguridad, un individuo que evita lo desconocido en aras de saber siempre dónde va y qué puede esperar al llegar allí. La educación en nuestra sociedad tiende a entrenarnos desde muytemprana edad para que seamos cautelosos estimulando la prudencia y la precaución a expensas de la curiosidad; la seguridad a expensas de la aventura. Evita lo dudoso, permanece en las áreas que conoces; no te aventures jamás en lo desconocido. Estos mensajes tempranos pueden convertirse en barreras psicológicas que entorpecen de mil maneras diferentes tu realización personal y tu felicidad en los momentos presentes. Albert Einstein, un hombre que dedicó su vida a la exploración de lo desconocido, dijo en un artículo titulado "Lo que yo creo" en Forum (octubre 1930).
La experiencia más hermosa es la de lo misterioso. Ésa es la verdadera fuente de todo arte y toda ciencia. Podía también haber dicho que es la fuente de todo crecimiento, animación y estímulo. Pero demasiada gente identifica lo desconocido con el peligro. Piensan que el propósito de la vida es ir siempre a lo seguro y saber siempre dónde van. Sólo los temerarios se arriesgan a explorar las áreas borrosas de la vida, y cuando lo hacen, acaban muy sorprendidos, heridos y lo que es peor, mal preparados. Cuando de pequeño eras miembro de las Brigadas de Exploradores (Scouts) te decían "tienes que estar preparado". Pero ¿cómo puedes prepararte para lo desconocido? ¡Obviamente no puedes hacerlo! o sea, que evítalo y así nunca acabarás pegándote un chasco. Anda a lo seguro, no corras riesgos, sigue los caminos trazados en el mapa, aunque sea aburrido. Puede que te estés empezando a aburrir de tanta seguridad, de saber cómo será cada día aun antes de que lo vivas. No puedes crecer y desarrollarte si sabes las contestaciones antes de que siquiera te hayan hecho las preguntas. Probablemente los tiempos que más recuerdas son aquellos en los que estabas espontáneamente vivo, haciendo lo que querías, y esperando con una deliciosa anticipación lo que pudiera haber de misterioso en el futuro. Durante toda nuestra vida, escuchamos los mensajes culturales de la seguridad.
Empiezan en la familia y luego los educadores los refuerzan. El niño aprende a evitar todo lo que sea experimentación y la sociedad le apoya en todo lo que pueda hacer para evitar lo desconocido. No te pierdas. Conoce las respuestas apropiadas. Quédate con la gente como tú. Si todavía sigues aferrado a estos incentivos de seguridad, piensa que ha llegado el momento de liberarte de ellos. Desecha la idea de que no puedes intentar nuevas y dudosas maneras de comportarte. Puedes si eliges hacerlo. Empieza con la comprensión de los reflejos condicionados que te sirven para evitar nuevas experiencias.

APERTURA A LAS NUEVAS EXPERIENCIAS

Si crees totalmente en ti mismo, no habrá nada que esté fuera de tus posibilidades. Toda la gama de la experiencia humana es tuya y puedes disfrutarla si decides aventurarte en territorios que no te ofrecen garantías. Piensa en las personas que son consideradas como genios y que fueron espectacularmente eficientes y positivas durante su vida. No eran personas que sólo podían hacer bien una cosa. No eran de los que evitan lo desconocido. Benjamín Franklin, Ludwing van Beethoven, Leonardo da Vinci, Jesucristo, Albert Einstein, Galileo, Bertrand Russell, George Bernard Shaw, Winston Churchill, estos y muchos como ellos fueron pioneros que se aventuraron en nuevos e inciertos territorios. Eran personas como tú, apartadas de los demás mortales sólo porque estaban dispuestos a atravesar áreas donde los demás no se atrevían a poner el pie. Albert Schweitzer, otro hombre del renacimiento, dijo una vez: "Nada de lo humano me es extraño". Puedes mirarte a ti mismo con ojos nuevos y abrirte a nuevas experiencias que nunca llegaste a pensar que podrían estar dentro de tus posibilidades como ser humano, o puedes seguir haciendo las mismas cosas, de la misma manera, hasta que te entierren.
Es un hecho que los grandes hombres no recuerdan a ningún otro, no hacen pensar en ningún otro, y su grandeza generalmente es perceptible por la calidad de sus exploraciones y por la temeridad con que exploraron lo desconocido. El abrirte a nuevas experiencias implica abandonar totalmente la noción de que es mejor tolerar lo que nos es familiar que trabajar para cambiarlo porque el cambio está cargado de inseguridades. Quizás hayas adoptado la postura de que el ser (tú mismo) es frágil, y que es fácil que se rompa si penetra en áreas en las que nunca ha estado antes. Éste es uno de tantos mitos. Tienes la fuerza de un coloso. No te vas a desmoronar o deshacer si te encuentras con algo nuevo. De hecho tienes mejores posibilidades de evitar colapsos psicológicos si eliminas parte de la rutina cotidiana de tu vida. El aburrimiento es debilitante y malsano psicológicamente.
Una vez que pierdes interés en la vida no será difícil quebrantarte. No sufrirás ese mitológico colapso nervioso si le agregas a tu vida el condimento de la incertidumbre. También puede que hayas adoptado la mentalidad de "si es algo fuera de lo común tengo que evitarlo,", que inhibe tu disponibilidad ante nuevas experiencias. De ese modo, cuando ves a unos sordos usando su lenguaje de señas para conversar, los mirarás con curiosidad pero no tratarás de hablar con ellos. Igualmente, cuando te encuentras con gente que habla un idioma extranjero, en vez de hacer lo posible y tratar de comunicarte con ellos de alguna manera, lo más probable es que te alejes de ellos y evites la gran incógnita que significa la comunicación en un idioma que no es el tuyo. Hay un sinfín de actividades y de gente que son consideradas tabú simplemente porque se desconoce lo que son. Así, los homosexuales, los travestís, los minusválidos, los retardados, los nudistas, están dentro de la categoría de lo oscuro. Tú no estás muy seguro de cómo hay que comportarse con ellos y por ello evitas su trato. Quizá también pienses que siempre tienes que tener una razón para hacer algo; si no, ¿qué sentido tiene hacerlo? Puedes hacer cualquier cosa simplemente porque quieres hacerla y por ningún otro motivo. No necesitas tener un motivo o una razón para hacer lo que quieras hacer. El buscar motivos para todo es el tipo de pensamiento que te aleja de las experiencias nuevas y estimulantes. Cuando eras niño, podías jugar con un saltamontes una hora entera sin más motivo que tu placer. Podías subir un cerro o hacer una excursión por el bosque. ¿Por qué? Porque querías hacerlo. Pero como eres una persona adulta sientes que tienes que tener una buena razón para hacer las cosas. Esta pasión por las razones evita que te abras y que crezcas. Qué libertad da el saber que no tienes que justificarte ante nadie, ni ante ti mismo, nunca más. Emerson, en su Diario el día 11 de abril de 1834, escribió la siguiente observación: Cuatro serpientes deslizándose de arriba abajo por una cueva sin ningún motivo aparente.
No para comer. No para hacer el amor... Deslizándose, simplemente. Puedes hacer cualquier cosa que quieras hacer porque lo deseas y por ningún otro motivo. Esta manera de pensar te abrirá nuevas perspectivas de experiencia y te ayudará a eliminar el miedo a lo desconocido que puede ser la actitud que hayas adoptado hasta ahora como estilo de vida.
RIGIDEZ CONTRA ESPONTANEIDAD
Observa atentamente tu espontaneidad. ¿Puedes abrirte a algo nuevo o te aferras con rigidez a tu comportamiento habitual? La espontaneidad quiere decir ser capaz de ensayar cualquier cosa de repente, tomando la decisión de hacerlo en un momento, simplemente porque es algo que te gusta y de lo que puedes disfrutar. Puedes incluso descubrir que no disfrutaste haciéndolo pero sí disfrutaste con el hecho de probarlo. Es muy probable que te ataquen diciendo que eres un irresponsable y un imprudente, pero,
¿ qué importa la opinión de los demás si lo estás pasando maravillosamente bien descubriendo lo desconocido? Hay mucha gente que por ocupar puestos importantes encuentra que es muy difícil ser espontáneo.
Viven su vida sometidos a cánones rígidos sin fijarse en lo absurdas que son muchas de las normas que respetan ciegamente. Los demócratas y los republicanos apoyan las declaraciones de los líderes de sus partidos y votan por los postulados del partido. Los miembros del gabinete que hablan honesta y espontáneamente se convierten a menudo en ex miembros del gabinete. Hay pautas oficiales para hablar y pensar y cualquier pensamiento que se aleje de éstas no es bien recibido. Los hombres que siempre dicen sí, no son hombres espontáneos. Sienten un terrible miedo a lo desconocido. Se adaptan. Ellos hacen lo que se les dice. Nunca discuten lo que se les dice sino que más bien se aplican con rigidez a hacer lo que se espera de ellos. ¿Dónde estás tú en esta dimensión? ¿Puedes ser tú mismo en esta área? ¿Puedes coger con espontaneidad las avenidas que no siempre llevan a lo seguro? La gente rígida nunca crece.
Tienen la tendencia de volver a hacer las cosas de la misma manera que las han hecho siempre. Un colega mío que da clases para maestros graduados a menudo les pregunta a los mayores, los que han pasado treinta o más años dando clases en un aula: "¿Han estado ustedes realmente enseñando durante treinta años o han estado enseñando un año treinta veces?". ¿Y tú, querido lector, has vivido realmente 10.000 o más días o has vivido un día 10.000 o más veces? Ésta es una buena pregunta que te puedes hacer mientras trabajas para conseguir una mayor espontaneidad en tu vida.
LOS PREJUICIOS Y LA RIGIDEZ
La rigidez es la base del prejuicio, que quiere decir prejuzgar. El prejuicio se basa no tanto en lo que uno odia o le desagrada, ya sean ideas, actividades o gente, sino en el hecho de que es más fácil y más seguro quedarse con lo conocido. Esto es, con gente que es como tú. Pareciera que tus prejuicios trabajaran a tu favor. Te mantienen alejado de gente, cosas e ideas desconocidas, y además potencialmente perturbadoras. En realidad trabajan en contra tuya al evitar que explores lo desconocido.
El ser espontáneo quiere decir que eliminas tus prejuicios y que te permites a ti mismo conocer y tratar con gente e ideas nuevas. Los prejuicios son válvulas de seguridad que sirven para evitar las regiones oscuras o dudosas y para anular el crecimiento. Si no confías en nadie que no te sea completamente familiar es porque no tienes confianza en ti mismo cuando andas en terreno desconocido. LA TRAMPA DE "SIEMPRE HAY QUE TENER UN PLAN" La espontaneidad planificada no existe. Son términos que se contradicen entre sí. Todos conocemos a gente que va por la vida con un mapa de carreteras y una lista, incapaces de modificar su vida ni en una coma de su proyecto original. Hacer un proyecto no es necesariamente una actitud malsana, pero enamorarse del proyecto es lo realmente neurótico.
Puede que tengas planeado lo que harás a los 25, 30, 40, 50, 70 años y así sucesivamente, y entonces simplemente consultas a tu agenda para ver dónde deberías estar, en vez de tomar una decisión cada día y creer lo suficiente en ti mismo como para poder cambiar tus planes. No permitas que los planes o el proyecto sean más importantes que tú mismo. Yo tenía un paciente de veintitantos años llamado Henry. Sufría terriblemente de la neurosis de hay que tener un plan y, en consecuencia, perdía muchísimas oportunidades estimulantes y divertidas. A los veintidós años, le ofrecieron un trabajo en otro estado. La idea del cambio le aterrorizó. ¿Podría arreglárselas en Georgia? ¿ Dónde viviría? Y ¿qué pasaría con sus padres y sus amigos? El miedo a lo desconocido inmovilizó literalmente a Henry, y rechazó lo que podía haber sido una buena oportunidad de progresar haciendo un trabajo nuevo y estimulante y de vivir en un sitio nuevo, para quedarse donde estaba.
Fue esta experiencia la que impulsó a Henry a venir a mi consulta. Sintió que la rigidez con que se sujetaba al plan de vida que se había hecho estaba anulando su crecimiento; sin embargo tenía miedo de romper con lo cotidiano y probar algo nuevo. Al cabo de una sesión exploratoria, descubrimos que Henry era un verdadero obseso de la planificación. Siempre tomaba el mismo desayuno, planeaba lo que se iba a poner con días de anticipación, tenía los cajones de su cómoda ordenados perfectamente por tamaño y color. Y además le imponía este plan a su familia. Pretendía que sus hijos tuviesen las cosas en su lugar y que su mujer se adaptara a una serie de normas rígidas que él había elaborado. Resumiendo, Henry era un ser muy infeliz aunque sumamente organizado. Le faltaba creatividad, sentido de innovación y calidez. En realidad, era un plan hecho persona y su meta en la vida era lograr que cada cosa estuviese en su sitio. A raíz de su tratamiento de psicoterapia, Henry empezó a tratar de vivir con un poco de espontaneidad. Se dio cuenta de que sus planes eran formas de manipular a los demás y que le servían además para evitar la tentación de correr riesgos con lo desconocido. Muy pronto fue más dúctil con su familia dejando que fueran diferentes de lo que él esperaba de ellos. Al cabo de varios meses, Henry llegó a postularse para un cargo en una empresa que requería que viajase con frecuencia. Lo que él había temido se convirtió en algo apetecible. Aunque Henry no es, ni mucho menos, una persona espontánea, ha logrado hacerle frente positivamente a una parte al menos de su pensamiento neurótico que fomentaba su antigua forma de existencia completamente planificada. Sigue trabajando en ese sentido, aprendiendo a gozar de la vida en vez de vivirla en forma ritualizada.
LA SEGURIDAD: VARIACIONES INTERNAS Y EXTERNAS En el colegio, hace mucho tiempo, aprendiste a escribir una composición o un ensayo. Te enseñaron que necesitabas una buena introducción, parte media de desarrollo bien organizada, y una conclusión. Desgraciadamente, puede que hayas aplicado el mismo tipo de lógica a tu vida llegando a considerar todo el asunto de vivir como una composición escolar. La introducción fue tu niñez en la que te estabas preparando para ser una persona. El cuerpo es tu vida adulta, que está organizada y planificada como preparación para la conclusión que sería la jubilación y un final feliz. El vivir de acuerdo con este plan implica una garantía de que todo estará bien para siempre. La seguridad, el proyecto final es para los cadáveres. La seguridad quiere decir saber lo que va a pasar. La seguridad quiere decir nada de riesgos, nada de excitaciones, nada de desafíos. La seguridad significa nada de crecimiento y nada de crecimiento significa la muerte. Además, la seguridad es un mito. Mientras seas una persona que vive en esta Tierra, y si el sistema sigue siendo el mismo, nunca podrás tener seguridad. Y aunque no fuera un mito sería una horrible manera de vivir.
La certeza elimina la excitación y la emoción... y el crecimiento. La palabra seguridad en el sentido que la hemos usado aquí se refiere a las garantías externas, a las posesiones como el dinero, una casa y un coche, a baluartes como un buen empleo o una elevada posición en 56 la sociedad. Pero hay un tipo de seguridad diferente que sí vale la pena buscar; y es la seguridad interior que te brinda el tener confianza en ti mismo y en tu capacidad de solucionar cualquier problema que se te presente. {ésta es la única seguridad duradera, la única verdadera seguridad. Las cosas se pueden deshacer; una depresión económica dejarte sin dinero; quedarte sin casa, pero tú, puedes ser una roca de autoestima.
Puedes creer tanto en ti mismo y en tu fuerza interior que las cosas y los demás te parecerán simples accesorios de tu vida, agradables pero superfluos. Haz la prueba con este pequeño ejercicio. Imagínate que ahora mismo, mientras estás leyendo este libro, alguien desciende violentamente sobre ti, te desnuda y te raptan en un helicóptero. Sin previo aviso, sin dinero, nada más que tú mismo. Supongamos que te llevan hasta un lugar de la China Roja y te dejan caer en un campo. Te las tendrías que haber con un idioma nuevo, costumbres nuevas, un clima nuevo y lo único que tendrías sería a ti mismo. ¿Sobrevivirías o te derrumbarías? ¿Podrías hacerte amigos, conseguir alimentos, vivienda y otras cosas ? ¿ O te quedarías simplemente echado en medio del campo lamentándote sobre lo desgraciado que eres por lo que te sucedió? Si necesitaras seguridad exterior, te morirías porque te habrían quitado todas tus posesiones. Pero si tienes seguridad interior y no le tienes miedo a lo desconocido, entonces sobrevivirías. O sea, que podemos redefinir el concepto de seguridad diciendo que es el saber que puedes enfrentarte con cualquier cosa, incluso con el hecho de no tener seguridad exterior.
No caigas en la trampa de ese tipo de seguridad exterior puesto que te despoja de tu capacidad para vivir y crecer y realizarte. Echa una mirada a aqueIla gente que no tiene seguridad externa, gente que no lo tiene todo planificado. Puede que se pasen de listos. Pero por lo menos pueden probar cosas nuevas y evitar la trampa de tener que quedarse siempre con lo seguro.
Jame Kavanaugh, en ¿Quieres ser mi amigo? (Will you be my friend?), escribe sobre la seguridad en su pequeño poema titulado Algún día (Some Day).
Algún día yo me iré Y seré libre Y dejaré tras de mi a los estériles A su segura esterilidad Me iré sin decir dónde voy Y caminaré a través de un campo baldio Para alli dejar el mundo Y alejarme luego despreocupado Como un Atlas sin empleo.
LOS LOGROS COMO SEGURIDAD
Pero "irse" para "ser libre", como dice Kavanaugh puede ser difícil mientras estés convencido de que tienes que lograr cosas en la vida. El miedo al fracaso es poderoso en nuestra sociedad, un miedo que nos fue inculcado en la niñez y que llevamos a menudo por la vida. Puede que te sorprenda oír esto, pero el fracaso no existe. El fracaso es simplemente la opinión que alguien tiene sobre cómo se deberían hacer ciertas cosas. Cuando te convenzas de que no hay ningún acto que deba hacerse de una manera específica, según el criterio de otras personas, entonces el fracaso será imposible. Sin embargo, puede haber ocasiones en las que, según tus propias reglas y medidas, fallarás en la ejecución de una tarea dada. Lo importante aquí es no parangonar el acto con el valor de tu persona. El no triunfar en algo que trataste de hacer no implica tu fracaso como persona. Se trata simplemente de no haber logrado el éxito en esa tarea específica y en ese momento presente. Trata de imaginarte que usamos el fracaso como descripción de la conducta de algún animal. Supongamos que un perro ha estado ladrando quince minutos, y que alguien dice: "Realmente no ladra muy bien. No pasa el examen". ¡Qué absurdo! Los animales no pueden fracasar porque no hay reglas para valorar el comportamiento natural. Las arañas tejen redes, no redes bien hechas o mal hechas. Los gatos persiguen a los ratones: si les falla uno, simplemente se van detrás de otro.
No se quedan echados quejándose porque uno se les escapó; ni tienen un colapso nervioso porque fracasaron. ¡El comportamiento natural simplemente es! ¿Por qué no aplicas la misma lógica a tu propio comportamiento y te libras del miedo al fracaso? El empuje para lograr cosas y triunfar proviene de las palabras más autodestructivas de nuestra cultura. Tú las has oído y las has usado mil veces: ¡hazlo lo mejor que puedas! Esta es la piedra de toque de la neurosis del éxito y el logro. Hazlo lo mejor posible en todo lo que hagas. 57 Qué hay de malo en darse un mediocre paseo en bicicleta o en pasear simplemente por el parque? ¿Por qué no te buscas unas actividades que simplemente haces en vez de hacerlas lo mejor que puedas? La neurosis haz lo mejor que puedas puede impedirte el probar actividades nuevas y disfrutar de las viejas. En cierta oportunidad, traté a una estudiante de dieciocho años llamada Louann, que estaba completamente poseída por las normas del logro y el éxito.
Louann era una alumna excelente, que desde el primer día que puso el pie en el colegio, siempre consiguió las mejores notas. Dedicaba largas horas a sus deberes y entonces no tenía tiempo para ser una persona. Era una verdadera computadora de conocimientos académicos. Sin embargo, era angustiosamente tímida cuando estaba con amigos, nunca había flirteado con un chico ni tenido una cita con nadie. Había desarrollado un tic nervioso que se ponía en funcionamiento cada vez que hablábamos de esta parte de su personalidad. Louann había puesto todo su énfasis en ser una alumna exitosa en menoscabo de su desarrollo total. Al trabajar con Louann, le pregunté: "¿Qué es más importante para ti, lo que sabes o lo que sientes?". Y aunque era la mejor alumna del curso, sufría de falta de paz interior y era en realidad muy infeliz. Empezó a concederle algo de importancia a sus sentimientos, y como era una excelente estudiante, aplicó a su aprendizaje del nuevo comportamiento social las mismas normas rigurosas que había aplicado a sus estudios académicos. La madre de Louann me llamó un año más tarde y me dijo que estaba muy preocupada porque por primera vez en su vida Louann había sacado una nota mediocre, un cinco en su primer año de universidad. Yo le recomendé que hiciera una gran alharaca al respecto y que la Llevaran a cenar a un buen restaurante para celebrarlo.
EL PERFECCIONISMO ¿Por qué vas a tener que hacer todo bien? ¿Quién te está marcando los tantos? Las famosas líneas de Winston Churchill con respecto al perfeccionismo indican lo inmovilizante que puede llegar a ser la búsqueda constante del éxito. La máxima "nada vale aparte de la perfección" podría deletrearse como PARÁLISIS. Uno se puede paralizar con la tontería de "hacerlo lo mejor posible". Quizá puedes asignarte unas zonas significativas en tu vida en las que realmente quieres hacerlo lo mejor posible. Pero en la gran mayoría de las actividades, tener que hacerlo lo mejor posible, o incluso, tener que hacerlo bien, significa poner un verdadero obstáculo a la mera posibilidad de hacer. No dejes que el perfeccionismo te deje a un lado evitando que tomes parte en actividades que te pueden resultar placenteras.
Trata de cambiar "haz lo mejor que puedas", por simplemente "hazlo". Perfección quiere decir inmovilidad. Si tienes cánones de perfección para ti mismo, nunca tratarás de hacer nada y no harás mucho porque la perfección no es un concepto que se pueda aplicar a los seres humanos. Dios puede ser perfecto, pero tú, como persona, no tienes ninguna necesidad de aplicar esas normas y esos cánones ridículos de perfección a ti mismo y a tu comportamiento. Si tienes hijos, no cultives su parálisis y su resentimiento insistiéndoles que hagan lo más que puedan. Más bien habla con ellos sobre lo que parece que les gusta más y trata de estimularlos para que se esfuercen más en esos campos. Pero en otras actividades, el hacer es más importante que el triunfar. Enséñales a jugar al balonvolea en vez de quedarse a un lado mirando y diciendo: "Yo no valgo para esto". Estimula los para que practiquen el esquí, o que canten, o dibujen, o bailen o lo que sea, porque quieren hacerlo, y que no eviten algo porque quizá no lo hagan tan bien. A nadie se le debería enseñar a ser competitivo, a tratar siquiera de hacerlo bien. Más bien, trata de enseñarles la lección de la autoestima y el orgullo y el placer en las actividades consideradas importantes por el individuo. Los niños aprenden fácilmente el mensaje de confundir su propio valor con sus fracasos. Y por ello empiezan a evitar las actividades en las que no logran sobresalir. Y lo que es más peligroso aún, podría ser que desarrollen poco aprecio de sí mismos, búsqueda de aprobación, culpabilidad y todas las zonas erróneas de comportamiento que acompañan al autorrechazo.
Si equiparas lo que tú vales a tus fracasos y tus éxitos, estarás condenado a sentirte indigno sin valores. Piensa en Thomas Edison. Si hubiera usado sus fracasos en cualquiera de las tareas que emprendió como indicativo de su autoestima después de su primer intento fallido, se hubiera abandonado a sí mismo, hubiera anunciado que era un fracasado y renunciado a sus esfuerzos por iluminar el mundo. El fracaso puede ser productivo. Puede servir de incentivo al trabajo y a la exploración. Y puede incluso tildársele de éxito si muestra el camino que lleva a nuevos descubrimientos. Como dijo Kenneth Boulding: 58 Acabo de revisar algunos dichos de sabiduría popular; uno de los proverbios que estudié es Nada falla tanto como el éxito porque no aprendemos nada de él. Lo único que nos sirve para aprender algo es el fracaso. El éxito sólo confirma nuestras supersticiones. Piensa en ello. Sin fracasos no podemos aprender nada, y sin embargo hemos aprendido a considerar el éxito como un tesoro y como la única meta posible. Tenemos la tendencia de esquivar todas las experiencias que pueden acabar en fracasos. El miedo al fracaso es parte importante del miedo a lo desconocido. Todo lo que no dé la impresión de que será un éxito inmediato, debe ser evitado. Y el tenerle miedo al fracaso significa temer tanto a lo desconocido como a la desaprobación que te puede acarrear el no hacerlo lo mejor posible.
ALGUNOS COMPORTAMIENTOS TÍPICOS DEL "MIEDO A LO DESCONOCIDO" EN NUESTRA CULTURA.
Ya hemos hablado de algunos comportamientos producidos por el miedo a lo desconocido. La resistencia a probar nuevas experiencias, la rigidez, los prejuicios, el miedo al fracaso y el perfeccionismo son subtítulos normales en esta zona de autolimitación. A continuación, hay ejemplos específicos más comunes en esta categoría. Puedes usarla como una lista de control para valorar tu propio comportamiento. - Comer el mismo tipo de comida durante toda la vida. Evitar probar platos nuevos de gustos exóticos limitándose a los platos tradicionales y describiéndose a sí mismo con frases como: "Yo soy de los que sólo comen carne y patatas" o "Yo siempre pido pollo". Si bien toda la gente tiene predilecciones y prefiere ciertas cosas, la resistencia a probar comidas desconocidas es simplemente una señal de rigidez. Muchas personas no han probado jamás un taco mexicano, o comido en un restaurante griego o hindú simplemente porque se quedan en el terreno familiar de lo que están acostumbrados.
Abandonar estos terrenos familiares puede abrirnos un mundo gastronómico nuevo y estimulante. - Usar siempre el mismo estilo de ropa. No probar jamás un estilo nuevo o usar algo diferente. Clasificarte a ti mismo como un "conservador en el vestir" o un "amante de la moda," sin cambiar jamás de estilo. - Leer los mismos diarios y las mismas revistas que mantienen la misma posición editorial día tras día sin admitir jamás un punto de vista contrario. En un estudio reciente, se le pidió a un lector, cuya postura política era bien conocida, que leyera un editorial que empezaba apoyando una postura idéntica a la suya. En medio del editorial, el punto de vista cambió y una cámara fotográfica escondida reveló que los ojos del lector se trasladaron inmediatamente a otra parte de la página. El lector rígido que se usó en este experimento no podía ni siquiera considerar la posibilidad de leer una opinión distinta a la suya. - Ver las mismas películas (con distintos títulos) durante toda una vida. Rehusar ver cualquier cosa que pueda apoyar una creencia filosófica o política distinta, porque lo desconocido es desconcertante y debe ser excluido. Vivir en el mismo barrio, o ciudad, o estado, simplemente porque tus padres y sus padres escogieron esa localidad.
Tenerle miedo a los sitios nuevos porque la gente, el clima, la política, el lenguaje, las costumbres, o lo que sea, son diferentes. - Rehusar oír opiniones e ideas que no compartes. En vez de considerar el punto de vista del otro interlocutor -"Ejem, nunca pensé en eso"-, inmediatamente decides que está loco o mal informado. Éste es un método para evadirse de lo diferente o de lo desconocido rehusando comunicarse. - Tener miedo a probar una nueva actividad porque no la puedes hacer bien. "No creo que lo haría bien; me quedaré mirando." - Logros compulsivos en el colegio o en el trabajo. Las calificaciones son lo más importante. El informe elogioso importa más que el trabajo bien hecho. Usar las retribuciones del éxito y los logros en vez de probar algo nuevo y desconocido sustituyendo lo uno por lo otro.
Quedarse en las zonas seguras porque "Sé que saco buenas notas, un "notable" seguro", en vez de arriesgarme a conseguir una nota mediocre embarcándose en una nueva disciplina. - Aceptar el empleo seguro donde sabes que vas a tener éxito y te va a ir bien en vez de apuntarte a una nueva carrera o empresa corriendo el posible riesgo de fracasar. - Evitar cualquier persona que clasifiques como desviada, incluyendo a "maricas", "rojos", "raros", "negros", "extranjeros,", "hippies", "judíos", etc., y usar cualquier etiqueta peyorativa que te sirva como defensa y protección del miedo a lo desconocido. En vez de tratar de aprender algo sobre esta gente, les pones una etiqueta con un epíteto difamatorio y hablas de ellos en vez de hablar con ellos.
- Quedarse en el mismo trabajo aunque no te guste, no porque tengas que hacerlo sino por miedo a la gran incógnita que significa un nuevo trabajo.
- Mantener un matrimonio que obviamente no funciona por temor a lo desconocido, a la soledad. No puedes recordar cómo es vivir solo y, en consecuencia, no sabes con qué te encontrarás. Piensas que es mejor seguir con lo habitual desagradable que adentrarse en un territorio que potencialmente es solitario.
- Tomar tus vacaciones en el mismo lugar, en el mismo hotel, en la misma época cada año. En este caso sabes a qué atenerte y no tienes que arriesgarte a probar nuevos lugares que tal vez pueden brindarte experiencias agradables.
- Hacer que el criterio para todo lo que haces sea el de la eficiencia, y el resultado obtenido y no el placer que te brinda el hacerlo. Sólo haces lo que sabes hacer bien y evitas lo que no puedes hacer en absoluto o no hacer muy bien.
- Medir las cosas en términos monetarios. Si cuesta más, quiere decir que vale más; y en consecuencia, es una indicación de tu éxito personal. Lo conocido se puede medir en dólares, mientras que lo desconocido no se puede calcular desde un punto de vista monetario.
- Tratar de lograr títulos y rangos importantes, de tener coches caros y vistosos, ropa de lujo y otros símbolos de "status", incluso si no te gustan estas cosas y el tipo de vida que conllevan. - Incapacidad de alterar un plan cuando se presenta una alternativa interesante. Si te alejas del mapa que está en tu cabeza pierdes el camino y también tu sitio en la vida.
- Estar pendiente de la hora dejando que el reloj domine tu vida. Vivir de acuerdo a un horario que te aleja de la posibilidad de probar cosas nuevas y desconocidas en tu vida. Llevar siempre reloj (incluso en la cama) y vivir controlado por éste. Dormir, comer y hacer el amor según la hora, sin tener en cuenta el cansancio, el hambre o el deseo.
- Desechar ciertas clases de actividades sin haberlas probado jamás. Éstas pueden incluir cosas tan "raras" como la meditación, el yoga, la astrología, el backgammon, el Mahjongg, la isometría o cualquier cosa que no conozcas.
- Enfocar el sexo sin imaginación, haciendo siempre lo mismo en la misma posición. No probar jamás algo nuevo y exótico porque es diferente y, por tanto, puede ser inaceptable.
- Esconderse detrás del mismo grupo de amigos sin buscar o aceptar gente diferente que represente mundos nuevos y desconocidos. Juntarse regularmente con el mismo grupo y seguir con ese mismo grupo durante toda la vida.
- En una fiesta a la que asistes con tu esposa o una amiga, quedarte a su lado, con ella toda la noche no porque así lo desees sino porque de esa manera te sientes seguro.
- No atreverse a participar en una conversación con gente extraña o sobre temas desconocidos por miedo a lo que pasaría si lo hicieras. Pensar para tus adentros que ellos deben ser más inteligentes, más capaces, más hábiles o mejores conversadores, y usar esto como razón para evitar una nueva experiencia.
- Culparte a ti mismo si no triunfas en todas tus empresas. Éstos son sólo unos cuantos ejemplos de comportamiento malsano engendrado por el miedo a lo desconocido. Tú probablemente podrás componer tu propia lista. Pero en vez de hacer listas, ¿por qué no empiezas a hacerle frente a tu tendencia a vivir cada día de la misma manera que viviste el día anterior, sin ninguna posibilidad de crecimiento y desarrollo?
EL SISTEMA PSICOLÓGICO DE APOYO PARA RETENER ESTOS COMPORTAMIENTOS He aquí algunas de las retribuciones más usuales que sirven para evitar el delicioso mundo de lo desconocido.
- Si eres siempre igual, no tienes que molestarte en usar tu imaginación. Cuando tienes un buen proyecto, consultas tu guión y no tu imaginación.
- El permanecer alejado de todo lo desconocido tiene su propio sistema interior de retribuciones. El miedo a lo misterioso es muy fuerte y mientras actúes en terreno familiar, puedes mantener ese miedo a distancia, aunque esto signifique una gran traba para tu crecimiento y tu realización personal. Es más seguro no aventurarse por zonas que no están bien marcadas en nuestros mapas personales. Piensa en Colón. Todo el mundo le advirtió que podía caerse por el camino. Es mucho más fácil ser de los que van por caminos conocidos y no de los exploradores que lo arriesgan todo. Lo desconocido es un desafío y los desafíos pueden resultar peligrosos. - Puedes decir que estás postergando tu gratificación, actitud que has oído clasificar como "comportamiento adulto", quedándote así con lo familiar y justificándolo con esa actitud. De este modo, la postergación de la acción es una actitud "adulta" y "madura", aunque en realidad te quedas como eres por miedo y desconfianza, y por ello evitas lo desconocido. Puedes sentirte importante pensando que has hecho bien las cosas. Que has sido un buen niño o una buena niña. Siempre que consideres tu propio valor en términos de éxito fracaso podrás equipararlo con el resultado de tu actuación y sentirte satisfecho por ello. Pero en estos casos, lo que está bien, lo que debe ser, es sólo cuestión de opiniones, en realidad de la opinión controladora de otra persona.
ALGUNAS ESTRATEGIAS PARA ENFRENTARSE CON LO MISTERIOSO Y LO DESCONOCIDO Y PARA LOGRAR COMPRENDERLOS
Hacer esfuerzos selectivos por probar cosas nuevas aunque sientas la tentación de quedarte en lo conocido. Por ejemplo, en un restaurante pide un plato nuevo. ¿Por qué? Porque puede ser diferente y podría gustarte.
- Invita a tu casa a un grupo de gente que represente puntos de vista diversos y divergentes. Frecuenta lo desconocido en vez de seguir con tu grupito típico de relaciones con los que puedes predecir todo lo que te va a suceder.
- Deja de sentirte obligado a tener un motivo o razón para todo lo que haces. Cuando alguien te pregunte el porqué de algo, recuerda que no tienes por qué tener una respuesta razonable que los satisfaga. Puedes hacer lo que has decidido hacer simplemente porque así lo deseas.
- Empieza a arriesgarte a hacer ciertas cosas que te sacarán de la rutina diaria. Podría ser unas vacaciones que no hayas planeado con antelación, por ejemplo, y para lo cual no lleves ningún mapa, y donde sólo puedas confiar en ti mismo para solucionar cualquier problema que se te presente. Solicita un nuevo empleo presentándote a la entrevista que para ello se requiera o habla con alguna persona que hayas estado esquivando por miedo a lo que podría pasar en esa conversación. Toma un camino distinto para ir a tu trabajo y cena a medianoche. ¿Por qué? Simplemente porque es diferente y tienes ganas de hacerlo.
- Diviértete elucubrando una fantasía en la que te permites tener todo lo que quieras. Todo está permitido. Tienes todo el dinero que desees por un período de dos semanas. Quizá te des cuenta de que todas tus divagaciones mentales en realidad están a tu alcance, que lo que anhelas no es como pretender la luna o lo imposible, sino que son cosas que puedes lograr si eliminas el miedo a lo desconocido y simplemente vas detrás de ellas.
- Corre algún riesgo que puede implicar una tormenta emocional pero que también puede significar una experiencia intensamente gratificante para ti. Uno de mis colegas pasó largos años hablándoles tanto a sus alumnos como a sus clientes de la necesidad de probar lo desconocido en la vida. Pero en muchos sentidos sus consejos eran insinceros puesto que seguía trabajando en la misma universidad, en la misma consulta y llevando el mismo tipo cómodo de vida. Él sostenía que cualquier persona podía habérselas con situaciones nuevas y diferentes, pero él seguía firmemente instalado en las situaciones que le eran familiares. En 194 decidió vivir en Europa seis meses porque era algo que siempre había querido hacer. Allí dio dos cursos en un programa para graduados y comprobó de primera mano (experimentalmente en vez de verbalmente) que podía habérselas con lo dudoso. Al cabo de tres semanas en Alemania, gracias a su seguridad interior en sí mismo, contaba ya con la misma cantidad de oportunidades de dirigir seminarios, trabajar con clientes y dar conferencias que en Nueva York donde se encontraba en su ambiente y en un entorno familiar. Incluso en un pueblecito perdido de Turquía donde vivió durante dos meses, estuvo más ocupado que en Nueva York. Por lo menos, gracias a esta experiencia, se convenció que podía enfrentarse 61 con lo desconocido, exactamente como antes lo había hecho con lo conocido, con su propia fuerza interior y con su capacidad profesional.
- Cada vez que te des cuenta de que estás evitando lo desconocido, dirígete a ti mismo la siguiente pregunta: "¿Qué es lo peor que me puede pasar?". Verás probablemente que el miedo a lo desconocido es completamente desproporcionado con la realidad de las consecuencias.
- Haz la prueba de hacer algo tonto, como ir descalzo por el parque o zambullirte desnudo en el mar. Haz la prueba de hacer algunas de las cosas que siempre has evitado porque "No debes hacer esas cosas". Abre tu propio horizonte personal a nuevas experiencias. Haz cosas que antes evitabas por encontrarlas tontas o vanas.
- Recuerda que el miedo al fracaso es a menudo el miedo al ridículo, o a la desaprobación de los demás o de alguien en particular. Si dejas que ellos tengan sus propias opiniones, que nada tienen que ver contigo, podrás empezar a valorar tu comportamiento en tus propios términos en vez de apoyarte en los de los demás. Empezarás a considerar que tus capacidades no son ni mejores ni peores, sino simplemente diferentes a las de los demás.
- Haz la prueba de hacer algunas de las cosas que siempre has rechazado con la frase "Simplemente yo no valgo para esto". Por ejemplo, puedes pasarte la tarde pintando un cuadro y pasándolo maravillosamente bien. Si el resultado final no es una obra maestra, no has fracasado: has tenido medio día de placer. En la pared de mi cuarto de estar, hay un cuadro que es horrible desde el punto de vista estético. Pero en un rincón del lado izquierdo del cuadro hay una inscripción que reza: "A usted doctor Dyer le doy lo que no es lo mejor que puedo hacer". Es de una antigua estudiante que había evitado pintar toda su vida porque había aprendido hacía mucho tiempo que lo hacía mal. Se pasó todo un fin de semana pintando y es uno de los regalos que yo aprecio más.
- Recuerda que lo opuesto al crecimiento es la igualdad o monotonía y la muerte. Así pues, si quieres, puedes tomar la decisión de vivir cada día de una manera diferente, siendo espontáneo y vital, o puedes temer a lo desconocido y permanecer igual, siendo el mismo de siempre, psicológicamente muerto.
- Mantén una conversación con la gente que sientes es la responsable de tu miedo a lo desconocido: anúnciales con tono decidido que piensas hacer cosas nuevas y anota sus reacciones.
- Puede que te des cuenta de que su incredulidad era una de las cosas que más te preocupaban en el pasado, y como resultado de esto escogías la inmovilidad en vez de enfrentarte con sus miradas reprobatorias. Ahora que puedes enfrentarte con esas miradas, haz tu Declaración de Independencia para acabar con ese control.
- En vez de que tu credo y el de tus hijos sea: "Haz todo lo mejor posible", prueba este otro: "Selecciona las cosas que más te importan en la vida y haz un esfuerzo grande en ese sentido y el resto de las cosas, hazlas simplemente". Está muy bien no hacer siempre las cosas lo mejor que puedas. En realidad todo el síndrome de "Hacer las cosas lo mejor posible" es un mito. Nadie hace las cosas lo absolutamente mejor que se puede. Siempre hay posibilidades de hacerlas mejor, ya que la perfección no es un atributo de la naturaleza humana.
- No dejes que tus convicciones te paralicen. El i creer algo a raíz de una experiencia pasada y aferrarse a esa creencia es evadirse de la realidad. Sólo existe el ahora, y la verdad del presente puede muy bien no ser la verdad del pasado. Sopesa tu comportamiento no tomando en cuenta lo que crees, sino lo que es y lo que experimentas en el presente. Al abrirte a la experiencia en vez de colorear tu realidad con tus convicciones, encontrarás que lo desconocido es un lugar fantástico para estar.
- Recuerda que nada humano te es ajeno. Puedes ser lo que escojas ser. Grábalo en tu cabeza y recuérdatelo cuando caigas en tu comportamiento inseguro y típicamente evasivo.
- Ten conciencia de que estás evitando lo desconocido en el momento que lo estás haciendo. En ese mismo momento inicia un diálogo contigo mismo. Dite a ti mismo que no importa que no sepas adónde vas en cada momento de tu vida. El tener conciencia de la rutina es dar el primer paso para cambiarla.
- Haz algo mal deliberadamente. Eres menos persona porque has perdido un partido de tenis o pintado un cuadro feo o sigues siendo un individuo que vale la pena y que simplemente ha pasado un rato agradable?
- Mantén una conversación con alguien que hayas evitado en el pasado. Muy pronto te darás cuenta de que tus prejuicios son los que te mantienen en un estado estacionario y sin interés. Si prejuzgas a la gente, no podrás tratar con ella honradamente puesto que tu punto de vista ha sido establecido de antemano. Mientras más grande sea el número de gente distinta que conozcas, más 62 probabilidades tendrás de darte cuenta de lo mucho que has perdido y de lo tontas e infundadas que eran tus aprensiones y temores. Con estos conceptos, lo desconocido se convertirá en un área cada vez más digna de explorar en vez de algo que es mejor evitar.
ALGUNAS IDEAS FINALES SOBRE EL MIEDO A LO DESCONOCIDO
Las sugerencias que anotamos anteriormente representan algunas medidas constructivas para combatir el miedo a lo desconocido. Todo el proceso empieza con estas nuevas percepciones de lo que constituye el comportamiento evasivo, seguidas de un enfrentamiento activo con el comportamiento pasado para empezar a moverse en nuevas direcciones. Imagínate cómo hubieran sido las cosas si los grandes exploradores y los grandes inventores del pasado hubieran tenido miedo a lo desconocido. Toda la población del mundo estaría aún concentrada en el valle del Tigris y del Eúfrates. Lo desconocido es el lugar donde se produce el crecimiento.
Tanto para la civilización como para el individuo. Piensa en la encrucijada de un camino. En una dirección está la seguridad, en la otra, el gran mundo desconocido e inexplorado. ¿Qué camino tomarías tú? Robert Frost contestó esta pregunta en The Road Not Taken (El camino no tomado). Dos caminos divergían en el bosque; y yo fui por el menos transitado, Y eso hizo que todo fuese diferente. Todo depende de ti. Tu zona errónea de miedo a lo desconocido está esperando ser reemplazada por nuevas actividades estimulantes y llenas de interés que aportarán placer a tu vida. No tienes que saber hacia dónde vas; lo importante es estar en camino.

Leer más...